Ejercicios abrir mente

4 ejercicios para abrir la mente

Mente abierta versus mente cerrada

Es curiosos que en este blog te hablo mucho de la mente y nunca la he definido. Y es importante, porque a veces se utiliza el término de forma errónea o se le dan atributos que no le corresponden si nos atenemos a su definición.

La RAE la define así: 

mente

Del lat. mens, mentis.

1. f. Potencia intelectual del alma.

2. f. Designio, pensamiento, propósito, voluntad.

3. f. Psicol. Conjunto de actividades y procesos psíquicos conscientes e inconscientes, especialmente de carácter cognitivo.

De los tres significados hemos hablado en el blog, de una u otra manera, con sinónimos y metáforas. Lo que está claro es que no es algo físico. ¿Dónde está la mente? Puesto que la RAE utiliza en su definición términos como «potencia intelectual», «pensamiento», «proceso psíquicos» o «carácter cognitivo», damos por hecho que está en el cerebro. Pero no es el cerebro —que sí es físico—. La mente no se puede tocar, no tiene forma, ni peso, ni aspecto.

A pesar de ello, le damos características físicas como: mente abierta /cerrada o estrecha/amplia. Y así nos entendemos mejor.

La estrechez de la mente

Si eres «estrecho de mente» es más probable que te sientas atrapado: tu mundo es —mentalmente— pequeño y en él solo cabe una cosa; dos a lo sumo. Si solo tienes espacio para la preocupación, el miedo, el deseo, la tristeza… tu vida será solo eso.

La mente estrecha es más proclive al sufrimiento: ese mundo pequeño te atrapa con la continua preocupación que lo ocupa. La estrechez mental es la principal causa del estrés, la ira, el dolor, el miedo, la ansiedad y la distracción.

La única manera de salir de esa situación mental es haciendo crecer la mente: abre tu mente y amplíala.

La mente amplia

Logras una mente amplia cuando la expandes —se hace mayor que tu preocupación— y la abres a la frescura del momento. 

Con una mente estrecha o cerrada, cuando te ocurre una situación que consideras negativa, tus pensamientos y emociones dan vueltas en círculo sobre el suceso: «por qué a mí», «no me lo merezco», «soy lo peor», «tengo mala suerte», «caigo mal a todos», «siempre lo hago mal», y un largo etc. En la mente cerrada los pensamientos no encuentran la salida.

En cambio, si tu mente es abierta, serás capaz de reconocer la experiencia vivida en su estado puro, es decir, tal y como es. Sabes que es algo puntual y que, aunque puede hacerte sentir mal, lo reconoces como lo que es y no le das más vueltas; en tu mente cabe eso y mucho más. Le das la importancia que tiene y lo sueltas. Te relajas en la apertura. Vives la experiencia en plenitud, con la serenidad del que sabe que la puerta está abierta y el sentimiento o pensamiento negativo va a salir dando paso al aire fresco.

Mientras una mente pequeña y constreñida está llena de sufrimiento, una mente amplia está abierta, fresca, sin límites y llena de amor.

abrir la mente

¿Cómo puedes ejercitar una mente abierta?

Te propongo cuatro ejercicios para que ensanches tu mente:

Ejercicio 1.

La mente de principiante (práctica informal)

Como sabes, es una de las cualidades mindfulness: acercarte a la experiencia como si fuera la primera vez. Lo normal es actuar como si se supiera exactamente cómo son las cosas, durante toda la jornada. Seguro que conoces la sensación de ir en piloto automático sin prestar demasiada atención al momento.

Sin embargo, cada momento es completamente nuevo, completamente abierto, lleno de nuevas posibilidades para explorar. 

Si te quedas atrapado en una mente pequeña, tu visión se estrecha y tu mundo se restringe. Incluso tu propia visión del mundo se endurece y solo percibes una forma de actuar —la que crees que es sin pararte a pensar si es la mejor posible o no, porque solo ves esa—; si siempre respondes con desprecio, seguirás respondiendo de esa manera; si te culpas, seguirás haciéndolo; si siempre crees que todos están en tu contra, seguirás creyéndolo. Porque no tienes nada más en tu estrecha mente, solo existe eso en tu campo de visión.

Para practicar la mente de principiante no tienes más que actuar como si nunca antes hayas experimentado lo que te traiga la jornada. Todo es completamente nuevo para ti, sin prejuicios, sin ideas preconcebidas y etiquetas.

Ve poco a poco. Mira a tu alrededor como si nunca hubieras visto algo como lo que te rodea. Es fresco, maravilloso, impresionante. No hay nombres para nada, solo la experiencia pura.

Sal a caminar unos minutos y observa con curiosidad, con ojos de turista: abierto y curioso.

Algo tan sencillo como cambiar tu mirada abre tu mente a la experiencia. Dejas de cerrarte en el  «quiero esto» o «no quiero eso» y dejas de actuar en piloto automático para abrirte a la experiencia como tal: «Esta es la experiencia que estoy teniendo ahora».

Ejercicio 2.

Apertura a los demás

En la práctica anterior solo contabas contigo y con tu experiencia. Una mente abierta ve a los demás con apertura.

La práctica consiste en que, cuando te des cuenta de que te has quedado atrapado en una mente pequeña, pienses en otras personas con compasión. Como práctica formal, haz una meditación de compasión. Como práctica informal utiliza una de estas frases según el caso:

  • Piensa en la persona que te está haciendo daño y repite: esa persona está siendo desconsiderada porque está sufriendo.
  • Las personas que amo son más importantes que mi incomodidad.
  • El amor que tengo por mi familia es mucho más grande que mis pequeños deseos.
  • Esa persona, tal como yo, sufre.
  • Él o ella, tal como yo, solo desea ser feliz.

Utiliza tus propias frases de apertura a los demás. Abrirte al amor por los que te rodean, abre ventanas en la mente cerrada. 

Practica la apertura también con la amabilidad a los desconocidos: la sonrisa al cajero del supermercado, el saludo al conductor del autobús, etc. No solo abres tu mente, también ensanchas tu corazón.

Ejercicio 3.

La escucha activa

¿Cuántas veces no escuchas? La mayoría de las personas saben qué van a responder antes de que su interlocutor acabe de hablar. Cuando contestas sin escuchar, haces uso del contenido que ya hay en tu mente sin dejar paso a las nuevas ideas que te ofrece la persona con la que hablas. Sigues dando vueltas en círculo dentro de tu mente sin ver las grandezas que hay fuera de ella. Saber escuchar con consciencia y de manera activa ensancha la mente.

Practica con cualquier persona con la que hables. Mírala a los ojos, repite mentalmente lo que te dice si notas que tu mente se distrae, adapta tu postura para recibirla e introduce en la conversación palabras afirmativas o alguna que haya dicho ella para reforzar la comunicación. Y, por supuesto, contesta a partir de lo que has escuchado y no tomando información estancada en tu mente.

Ejercicio 4.

Meditación de campo abierto (práctica formal)

Es una meditación que se hace en los cursos de mindfulness cuando ya se han practicado otras y se conocen los fundamentos de la atención plena. La he adaptado a la situación que nos ocupa: la apertura mental. Con este resumen no te llevara más de cinco o diez minutos. Mi consejo es que, en cuanto la integres y la aprendas, le dediques más tiempo.

Consiste en abrir la conciencia durante la meditación hacia lo que te rodea. Comienzas atendiendo a tu respiración –al paso del aire desde que entra hasta que vuelve a salir–, pasas a las sensaciones corporales y vas abriendo el campo: atención a los sonidos cercanos y luego los más lejanos; vas abriendo el campo sensorial sintiendo tu presencia en el lugar que ocupas, tu barrio, tu ciudad, tu país, el mundo y el universo.

Los limites van desapareciendo conforme abres tu conciencia.

La idea es que, tras la práctica, empieces a relajar los límites entre tú y todo lo que te rodea. Dejas a un lado el personaje que has creado como tu «yo» para ser una sensación con el todo.

Quizá sea complicado si eres principante; sé que es una explicación muy resumida que puede provocarte dudas o incomprensión. Solo practicando comprobarás su efecto positivo en la apertura mental.

¿Por qué abrir la mente?

El poseedor de una mente abierta sufre menos porque es más flexible y no se considera el centro del universo. Sabe que todo cambia, que todo pasa y que la vida es fluir. Por ello, lo más importante es saber dónde está en cada momento para, desde ahí, alcanzar sus objetivos. Ampliar la mente te aporta calma y equilibrio. Una mente abierta es una mente sana, fresca y serena. Con una mente abierta disfrutas la vida.

Aunque los sabes, no puedo reprimir las ganas de darte dos consejos que abrirán tu mente y que, además, son un disfrute absoluto:

  1. Lee
  2. Viaja

Practica estos ejercicios y cuéntame en comentarios cómo te sientes.

Seguro que estás pensando en alguien de mente cerrada, ¿a qué sí? Ya sabes, comparte el post y practica con compasión.

 

Fotos: Mel Elías y Vale Zmeykov vía Unsplas

 

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