Amabilidad

Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española) amabilidad significa cualidad de amable, definiendo como amable, digno de ser amado, afable, complaciente, afectuoso. De hecho, la palabra amabilidad viene del latín y está compuesta por el verbo amare, que significa amar, y el sufijo -idad, que significa cualidad. Por tanto, ser amable es ser digno de ser amado. Y todos somos dignos de ser amados, empezando por nosotros mismos. Es decir, de amarnos a nosotros mismos.

La amabilidad es un concepto clave en una vida mindfulness. Como ya he comentado en otras entradas, mindfulness no es solo meditar. Es un concepto de vida basado en la atención plena, en la vida consciente. Y todo con amabilidad. Por ejemplo, en el caso de la meditación, muchas personas creen que hay que «dejar de pensar», dejar la mente en blanco o solo pensar en una cosa (que también puede ser), No es así. Si meditando te llegan pensamientos, lo que en mindfulness se propone es aceptarlos con amabilidad y dejarlos pasar, no enredarte en ellos; dejarlos ir como una hoja llevada por un río, como un globo mecido por el viento. Darte cuenta de que el pensamiento te ha desviado la atención, ya es ser consciente. Un tratamiento amable hacía ti, no reprenderte por el surgimiento de ese pensamiento, es una actitud mindfulness.

Mindfulness te invita a llevar la amabilidad más allá. No hablamos del «sé amable» que nos han inculcado nuestros padres en el sentido de dejar pasar, dar las gracias y pedir todo por favor. Es una actitud hacía ti mismo, hacía tus actos y tus pensamientos. No pensar en «si hubiera actuado de otra manera, esto no habría pasado…» Más bien, aceptar tu presente sin censurarte, sin juzgarte, con amor.

Solo amándote a ti mismo, serás capaz de amar a los demás. 

Una conexión positiva con lo que nos pasa, desde la amabilidad, nos va a ayudar a perdonamos y a tomar conciencia de lo que ocurre realmente en el presente, ayudando a su vez a la toma de decisiones y resolución de conflictos.

Una persona que se pasa el día fustigándose, castigándose, protestando y reprendiéndose por todo, difícilmente alcanzará la felicidad; esa felicidad que sólo existe en el presente, en el ahora. Dejar de hacerlo es difícil. Vivimos en una sociedad con tendencia a lo negativo, a la exigencia y a la dura competencia. Es importante cambiar esa tendencia y enfocarnos en la felicidad del proceso, disfrutar del cómo se hacen las cosas sin pensar en el logro que vamos a obtener, o al menos sin cegarnos por conseguir ese logro final y último. ¡¡Disfruta del viaje!!

La meditación nos ayuda a encontrar esa actitud amable hacía nosotros mismos. Siempre podemos encontrar, a lo largo del día, tres minutos para hacer una meditación amable (por ejemplo este enlace de Respira Vida Breathworks). No esperes que los demás te disculpen si no empiezas por hacerlo tú contigo mismo. Trataté con amabilidad, quiérete, abrázate!

Te invito a que lo pruebes. Los resultados son increíbles. Un actitud amable hacía ti mismo te lleva a:

    • valorar lo que haces, lo que tienes, lo que te pasa
    • amarte y quererte como eres
    • limar resistencias al dolor, a la pena, al mal que te aqueje, afrontándolo mejor
    • reaccionar sin automatismos, pensar antes de actuar
    • ser amable con los que te rodean
    • aumenta tu empatía hacía los demás
    • crear bondad a tu alrededor
    • comprender que cada uno libra su batalla
    • eres más eficiente al no sentirte presionando por tus pensamientos
  • en una palabra: ¡ser FELIZ!

Y ya sabes que si tú te sientes bien, la positividad y el amor se extienden a tu alrededor como las ondas causadas por una piedra que lanzas al agua.

¿Crees que realmente ocurre así?. Si tienes alguna experiencia, ¡¡comparte!!

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