confort, bienestar, foco

¡Quiero ampliar mi zona de confort!

¿Qué tiene la zona de confort que todos quieren salir de ella?

Ya sabes lo que me gusta analizar las palabras: conocer su significado y, sobre todo, saber por qué se usa una y no otra. Con mucha frecuencia utilizamos de forma errónea vocablos creyendo conocer el concepto porque su uso se ha hecho común. Como ocurre con «zona de confort». A veces la causa es una mala traducción o los llamados faux amis en francés (falsos amigos: palabras que se escriben igual o de forma muy parecida en dos lenguas pero que tienen significados considerablemente diferentes).

¿Pero aquí no veníamos a hablar de una vida mindful?

Que sí, que todo está relacionado. Porque mi propuesta de hoy es escribir, otra vez, sobre la consigna: «Sal de tu zona de confort». Y yo, que quieres que te diga, a lo que aspiro es a hacerla más grande. Mucho más. Cuanto más calentita y confortable, mejor que mejor. ¿O tú prefieres vivir desapaciblemente?

A veces comento estas cosas y me miran raro. Ya escribí sobre ella en el artículo: ¿Por qué lo llaman «zona de confort»…? Se ha instalado en la jerga buenrrollista y emprendedora lo de «salir de la zona de confort» y parece que todos tenemos que usar ese término. Pues no. Discrepo con la idea de que todos tengamos que hacer lo mismo. Busco e investigo lo que a otros les ha ido bien con la idea de aplicarlo siempre en función de las circunstancias. Ni todos estamos siempre en el mismo punto, ni nuestro pasado es similar, ni los sueños que perseguimos son idénticos, ni las circunstancias en cada momento. ¿Por qué entonces aplicar recetas iguales para todos?

Bueno, que me voy del tema. El caso es que esta mañana escuchaba el podcast en el que Oscar Feito entrevista a Oliver Oliva. Por si no los conoces, te los presento:

Oscar Feito es experto en marketing online y su podcast lo dedica a emprender en Internet. Toca temas de lo más variado en torno siempre a la figura del emprendedor: mentalidad, márketing, ventas, productividad, etc. 

Oliver Oliva es un especialista en mindfulness que emite un podcast diario, Buenos días mundo, en el que habla de mindfulness y motivación. Su mundo es el de la comunicación. Y lo hace genial.

Durante la entrevista, que puedes escuchar aquí, Oliver da muchas ideas, casualmente (y felizmente para mí) coincidentes con las que te voy contando en este blog y en mi libro. Mindfulness es un modo de vivir despiertos y disfrutando el momento, entre otras muchas cosas como ya sabes (presumo que has leído mis artículos, ejem). Hay un momento en la entrevista en la que Oliver dice que a él lo que le gusta de la zona de confort es hacerla más grande. ¿Qué? ¡Si dice lo mismo que yo! ¡Él, que tiene millones de seguidores, coincide conmigo que apenas sumo unos pocos! Me ha alegrado la mañana de manera que he decidido escribir este post y dejar para la semana que viene el que tenía previsto.

Y paso a darle un poco de teoría a todo esto. Vamos con las definiciones (que me gusta a mí un diccionario) para ver por qué no estoy de acuerdo con lo de «salir de la zona de confort»:

¿Qué es confort según la RAE?

https://dle.rae.es/confort

1. m. Bienestar o comodidad material.

De ahí, profundizamos un poco y definimos bienestar:

https://dle.rae.es/bienestar

De bien y estar.

1. m. Conjunto de las cosas necesarias para vivir bien.

2. m. Vida holgada o abastecida de cuanto conduce a pasarlo bien y con tranquilidad.

3. m. Estado de la persona en el que se le hace sensible el buen funcionamiento de su actividad somática y psíquica.

Eso es lo que yo quiero en mi vida: confort y bienestar. Una zona que me cuesta tiempo y esfuerzo crear y que no quiero abandonar por nada del mundo. Es mi hogar, mi zona óptima en la que, además, trabajo mejor y disfruto más. Es lo que quiero para mí y los míos. Me esfuerzo para que sea mayor sin dejar de disfrutar en el proceso.

¿Nos estamos confundiendo?

Pues un poco. Sé que entiendes lo que la gente quiere decir sobre la zona de confort, aunque no sea correcto.

Lo que no quieren los que utilizan esa expresión es el conformismo ni la resignación, que no es lo mismo que el confort. Lo mismo que yo. Veamos qué nos dice la RAE:

Conformidad:

https://dle.rae.es/conformidad

7. f. Tolerancia y sufrimiento en las adversidades.

Resignación:

https://dle.rae.es/resignaci%C3%B3n#J88peH5

3. f. Conformidad, tolerancia y paciencia en las adversidades

¿Y cómodo? ¿Quieres sentirte cómodo?

https://dle.rae.es/c%C3%B3modo

1. adj. Conveniente, oportuno, acomodado, fácil, proporcionado.

Vemos como cómodo se explica con las palabras fácil y acomodado, que es similar a amoldado:

Amoldar:

https://dle.rae.es/amoldar

1. tr. Ajustar algo al molde. U. t. c. prnl.

2. tr. Acomodar, reducir a la forma propia o conveniente. U. t. c. prnl.

3. tr. Arreglar o ajustar la conducta de alguien a una pauta determinada. U. m. c. prnl.

Mi opinión sobre la zona confort

En inglés, lengua de la que provienen muchas de estas consignas y expresiones, se define zona de confort como «un estado psicológico en el que las cosas se sienten familiares para una persona y están a gusto y controlando su entorno, experimentando bajos niveles de ansiedad y estrés». Por lo tanto, supongo que salir de la zona de confort aumentará la ansiedad y generará estrés en cierta medida. ¿Quién quiere eso?

No he querido quedarme ahí. Como mi nivel de inglés es bastante escolar y no quiero errar en la idea, he buscado en diferentes diccionarios la palabra confort. He encontrado varias acepciones dependiendo de a qué otra palabra acompañe. Destaco dos: una que tiene más que ver con consolarse y consolar al otro y otra que se relaciona bienestar: 

Web wordreference:

https://www.wordreference.com/definition/comfort

Diccionario Collins:

https://www.collinsdictionary.com/es/diccionario/ingles/comfort

Por tanto, en mi opinión, la zona en la que nos quedamos agazapados sin atrevernos a sacar la patita es la zona de la resignación, del acomodo en el sentido de amoldarnos a una espacio y circunstancias que no son las soñadas. Es un punto intermedio en el que no se está mal, siempre puede ser peor. Al menos no lo suficientemente mal como para que merezca la pena moverse de él. Me resigno, me acomodo, opto por el camino fácil y me amoldo a lo que hay. No soy el ser más feliz de la tierra pero no sufro (ya sabes que el que se arriesga, sufre aunque solo sea por el miedo a lo desconocido o por la incertidumbre). 

La zona de confort es la del bienestar. Tener la comodidad que queremos y buscamos. Nos lanzamos a probar experiencias y situaciones nuevas que nos pueden traer más confort. Pero no a lo loco. Porque antes hay que preparase e informarse bien, estudiar y panificar los nuevos retos. Quizá tengamos que pasar días de mucho trabajo, de frío, de estrés, de miedo… No importa porque sabemos que para alcanzar el sueño necesitamos transitar ese camino. Nunca acomodarnos a lo que no nos convence. Sí acomodarnos al confort y al bienestar. Y por supuesto, hacerlo más grande. Mucho más grande.

¿Te apuntas?

Venga, que para mejorar tu zona de confort hay que trabajar. Levanta ya del sofá y no te conformes con menos si puedes (y quieres) tener más. En tu mano está.

Photo by Nick Hillier on Unsplash

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