multitarea atención

Dale la bienvenida a la multitarea

¿Eres capaz de hacer más de dos cosas a la vez?

Hablemos de nuevo de la multitarea, tema recurrente que nos afecta a todos por igual y que no debes ignorar si quieres ser eficiente y productiva en tus quehaceres diarios. Yo también decía que la multitarea es del todo ineficiente. Y como ejemplo enlazo el post en el que te preguntaba: ¿Te sientes capaz de hacer dos o más cosas a la vez? O ¿te distraes con el «multitasking»?

En el artículo te hablaba de la multitarea, de lo ineficiente que es en palabras de autores tan respetados como Daniel Goleman y de cómo la práctica de mindfulness te puede ayudar a no caer en el frenesí de hacer varias cosas a la vez porque, al final, no haces ninguna bien.

No es que ahora me cambie de bando ni que vaya a enmendarle la plana a todos los autores e investigadores del mundo que han estudiado la ineficacia de la multitarea. No es eso. Lo que ocurre es que, como amante de las palabras, me gusta saber qué significa cada término y utilizar el más adecuado en cada caso. Nos acostumbramos a usar palabras que no significan exactamente lo que queremos decir, como también te expliqué en el caso de «salir de la zona de confort» cuando precisamente es confort lo que buscamos, ¿no?, ¿o soy yo la única rara que quiere vivir bien? Reconozco que utilizo a veces esa frase para hacerme entender. Sin embargo, no la comparto. A veces traducimos demasiado rápido del inglés sin adaptar la palabra al contexto. Y lo que queremos decir con salir de la «zona de confort» es salir de un estado de «miedo» que nos impide hacer determinadas cosas; es la zona de «resignación», de conformarse con lo que tengo y soy por no hacer lo que temo (temor a perder lo que tengo, a exponerme, a…). Eso no es confort porque solo el hecho de planteártelo ya significa que tu sueño es otro y está fuera de esa zona de resignación o conformidad. De hecho si buscas sinónimos a conformarse no aparece confort. Si estás cómoda, ¿para qué salir de esa zona? Salimos cuando hay algo que nos incomoda.

¡Uf! Que me voy de tema.

Seguimos con la multitarea. 

Tarea, según la RAE, significa:

1. Obra o trabajo

2.- Trabajo que debe hacerse en tiempo limitado

3.- Deber (del colegio)

4.- Afán, penalidad o cuidado causado por un trabajo continuo

Multitarea, en cambio, no aparece en el diccionario de la RAE como tal, así que cada uno le da el significado que le parece. En principio utilizamos el término para referirnos a cuando se hacen varias cosas (actividades) a la vez.

Un ejemplo de multitarea es andar mientras hablas por teléfono sosteniéndolo con una mano y te rascas la cabeza con la otra. Estás haciendo ¿tres cosas a la vez?. No. Más: también miras, aunque sea por el rabillo del ojo, la acera y oyes el ruído de los coches o de las obras.

¿Andas peor por estar en modo multitarea? ¿A que no? Te expones a que te atropelle un coche o a darte golpes con los transeúntes; incluso a equivocarte de calle. Por eso puedes concluir que es peligroso, pero no menos productivo si llegas al mismo sitio que caminando sin hablar o aguantarte el picor de la cabeza hasta pararte, no sea que tu andar sea improductivo por rascarte mientras caminas.

Porque el problema no es la multitarea, si no la multiatención

Ale, ya lo he dicho.

La palabra multiatención tampoco existe como tal. He hecho una búsqueda del término y lo que he encontrado tiene más que ver con la atención al público que con prestar atención a tus tareas. Llevo meses leyendo y documentándome para escribir el libro Entrena tu atención para alcanzar tus metas y puedo deciros que se trata de eso, de multiatención, y no de multitarea.

 ¿Por qué? Porque cada tarea requiere de tu atención, que es sólo una. La atención no se puede repartir. Nadie puede atender simultáneamente a varias acciones y estímulos a la vez. Cuando hacemos varias cosas al mismo tiempo, la atención pasa de una a otra, a veces tan rápido que ni lo notas. Si escuchas un podcast mientras cocinas, tu atención va de la vista al oído rapidísimamente; y solo si te quedas en una de las acciones, la otra la dejas («vaya, ¿qué es lo último que ha dicho» y te toca ir hacia atrás en el podcast y volver a escuchar).

La automatización de tareas.

Es otro caso posible en el que hacemos uso de la multitarea. Cuando tenemos muy automatizada una acción, no nos fijamos ni gastamos recursos atencionales. No es así cuando la acción requiere de nuestra atención. Siguiendo con el ejemplo anterior, puede ser que no prestes atención al caminar (al acto de pisar con un pie y levantar el otro para avanzar…) mientras miras el móvil, aún a riesgo de sufrir algún percance. Y si prestas atención a las dos acciones, lo haces de manera secuencial. A veces, como te decía, tan rápido que ni te das cuenta. Lo mismo ocurre cuando conduces: aunque creas que hablar con el manos libre mientras conduces no te resta atención, sí lo hace. Tu cerebro salta de una cosa a otra (la conversación y la conducción) de una manera muy rápida y tu capacidad de reacción disminuye.

Cuanto más repartas la atención, menos atento estás a cada cosa.

Se dice que las mujeres podemos hacer dos cosas a la vez o estar en dos cosas (dos conversaciones por ejemplo) al mismo tiempo. Pero no es así. Quizá seamos más intuitivas y sepamos atar cabos más rápidamente. La atención no se puede poner en dos estímulos o más al mismo tiempo sin perder información o capacidad de reacción. Hay muchos estudios e investigaciones que lo corroboran. Nuestro cerebro consciente sólo puede atender una cosa cada vez.

Además, no es tan mala la multitarea.

Puede ser incluso necesaria en determinados momentos. Lo que ocurre es que al simultanear determinadas tareas tu atención va loca de una a otra y, como consecuencia, disminuye la claridad mental y perjudica al rendimiento.

En toda actividad que realices es importante que seas conscientes de cómo actúa tu atención, hacía dónde va, si hay distracciones que te la captan o sabes gestionarla llevándola a donde quieres. 

Te propongo uno de los ejercicios de mi libro Entrena tu atención para alcanzar tus metas:

Pon delante de ti dos objetos separados de manera que puedas mirar a uno y luego a otro sin mover la cabeza. Pon tu atención en el primero, míralo durante unos segundos. Ahora en el otro objeto. Míralo. Ahora intenta mirar los dos a la vez. ¿Qué hace tu mirada? ¿Dónde tienes que mirar para verlos a ambos? Repite el ejercicio con tres objetos y con cuatro. Ahora prueba a escuchar dos conversaciones a la vez, o la tele y la radio. ¿Puedes estar atento a todo al mismo tiempo?
Pues con la atención a varias tareas a la vez, la llamada multitarea, pasa exactamente igual.

La atención es posible gestionarla para que tu «momento pulpo» (o multitarea) no se parezca a ir «como pollo sin cabeza» y puedas estar centrada y enfocada. El entrenamiento de la mente a diario, como si fuera un músculo más del cuerpo, sirve para sostener la atención en la tarea que elijas, de manera que es muy posible que, haciendo menos, rindas más y produzcas mejores resultados. Esto es así porque al pasar la atención de una tarea a otra dedicas un tiempo que ralentiza el funcionamiento cerebral. Una pérdida de tiempo que no ocurre si te enfocas en una tarea primero y, al acabar esta, empiezas con otra —excepto, como decíamos, cuando una de ellas está automatizada—.

Por tanto, hacer, lo que se dice hacer, dos o más cosas a la vez es posible, si tienes en cuenta que solo puedes estar atenta a una de ellas. La atención no puede estar simultáneamente en dos o más cosas. La atención es secuencial, nunca simultánea. Cuando haces dos o más cosas a la vez, es porque un de ellas la haces de manera automática, sin pensar, como caminar. Es una actividad que requiere una atención mínima de tu mente, es decir, que una vez dominas una determinada habilidad, su ejecución no necesita de tu atención constante y la libera para otras actividades. La automaticidad se consigue cuando ha habido un aprendizaje previo que te permite prestar una atención mínima, sin esfuerzo, y alternar con otra actividad que requiere de más atención. 

Al contrario de lo que muchas creen, una práctica diaria de 10 minutos entrenando la atención no te hará mejor multitasker. Como dice Daniel Goleman, la práctica te hará más experto en cambiar de tarea y en volver a un nivel más profundo de atención con más rapidez después de una distracción. Cada vez que practicas estás fortaleciendo los circuitos neuronales para enfocarte y entrenar tu cerebro lejos de la mente errante ante cualquier actividad o circunstancia.

Lola Pérez, experta en mindfulness aplicado a entornos empresariales lo explica así: 

«Al centrarnos solo en una tarea, tenemos la oportunidad de vivir el momento y la experiencia en el presente, como si fuera única, lo cual nos pone en el terreno de resolverla mejor, y también de disfrutarla más. Al fin y al cabo, ya sabemos que es el presente lo único que deberíamos vivir en cada momento.»

Multitarea ¿sí o no?

En honor a la verdad, la multitarea es posible, sí, pero solo cuando una de las actividades la estamos realizando en piloto automático o no requiere de nuestra atención sostenida. El ejemplo más fácil para entenderlo es el de montar en bicicleta. Por supuesto que puedes hacer más de una cosa a la vez: ir en bici y hablar con tu pareja, ir en bici y pensar que qué vas a hacer por la tarde, ir en bici y contemplar el paisaje, ir en bici y sostener un paraguas. Porque una actividad, la de montar en bici, la haces prestando el mínimo de atención porque ya tienes interiorizado el mecanismo del pedaleo, enderezas el cuerpo sin pensar y sabes hacia donde te diriges. Pero ¿era esto así cuando empezaste? No. Debiste aprender a manejar la bici poniendo toda tu atención en lo que hacías. Seguro que hasta mirabas la rueda en lugar del camino y concentrabas toda tu atención en ella.

Es el estado mental el que determina el grado de atención y de desempeño de cada tarea. Por ejemplo, en el deporte: los buenos jugadores de tenis tienen un gran dominio de su mente, tanto para no ceder ante los puntos perdidos como para poner su atención en lo que de verdad la requiere. Dominan tanto, a base de entrenamiento, el juego de piernas, la postura, el sostenimiento de la raqueta, etc. que se permiten centrar su atención en el juego mismo, sin pensar en cómo alargan el brazo en el saque. Y lo mismo ocurre en muchos otros deportes y actividades cotidianas.

Y tú, ¿cómo vas con la atención? ¿Te dispersas? ¿Haces muchas tareas a la vez sin centrarte en ninguna?

Cuéntame en comentarios si te parece el punto de vista de la imposibilidad de la multiatención frente a la multitarea y si crees que es necesario un entrenamiento de la atención para reducir la dispersión y aumentar la eficacia de nuestro trabajo mental.

¡Gracias!

 

Photo by Jack Finnigan on Unsplash

2 Comments

  1. ADELA CASTAÑON
    noviembre 30, 2018

    Me ha encantado lo del “momento pulpo” e ir corriendo como pollo sin cabeza. No se puede explicar mejor. Un artículo estupendo. ¡Enhorabuena!

    Responder
    1. Pilar Navarro
      diciembre 05, 2018

      Gracias Adela. Por lo general, las mujeres nos entendemos bien en estas cosas. Mucho que atender en un mismo momento. Un abrazo

      Responder

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