ser productiva

Cómo ser productiva cuando no tienes ganas ni de peinarte: 9 ideas

Trabajar y ser productiva sin ganas

Tranquila: es imposible estar en modo productivo todo el día; es parte de la naturaleza humana la falta de ganas y la resistencia a «hacer»  y «producir» continuamente. Pero a veces, necesitas ser productiva a pesar de la falta de ganas. ¿Qué puedes hacer?

Es bastante habitual que a lo largo de una semana tengas momentos de baja energía, más sueño o cansancio, desmotivación… en los que luchas contra la necesidad de no perder el tiempo para hacer el trabajo. Pero también hay días que, a pesar de tenerlo todo a favor, como haber seguido tu rutina matinal, alimentación adecuada, planificación, haber dormido y descansado bien toda la noche, un día bien planificado y con tareas que te gustan, tus niveles de energía no es suficiente para trabajar de manera productiva y te puede la desgana.

Esta resistencia, que a veces no sabes de dónde viene, puedes atajarla con una acciones tácticas que te ayudarán a ser productiva a pesar de no tener ganas.

9 acciones que puedes hacer para ser productiva cuando no tienes ganas ni de peinarte

1. Toma distancia

Estás ante una tarea y te sientes paralizada, no sabes cómo empezar o seguir, sabes que tienes que hacerla pero no te sientes capaz; te faltan las fuerzas. Aunque te parezca incoherente, aléjate de ella; mírala desde otro ángulo y observa cómo encaja en tu mapa vital visto con amplitud, qué lugar ocupa en el total del proyecto.

¿En qué contribuye esa tarea al objetivo? ¿Te aleja o te acerca de él?

Míralo con perspectiva. Si estás estudiando: observa ese examen que quieres probar y recuerda por qué. Si tienes que hacer la contabilidad o las analíticas de tus redes, piensa cómo esos datos te permiten avanzar en tu proyecto. O cómo preparar las publicaciones te permitirán tener más tiempo libre.

Colocar esa tarea que se te resiste en su lugar en el mapa global de tu proyecto te ayuda a comprender que es parte de tu propósito y te muestra la importancia que tiene el hacerla. Hasta el último tornillo es importante en un coche por pequeño que sea. Toda tarea, aún las más tediosas, son necesarias y verlas con perspectiva, con distancia, te ayuda a que la lleves a cabo (con alegría) a pesar de la falta de ganas. Y si esa visión desde fuera te muestra que no es necesaria, o que la puedes delegar, toma la decisión que debas tomar. 

2. Busca la causa

No tener ganas es motivo para procrastinar. Si estás retrasando esa tarea, analiza el porqué de la procrastinación. Puede que la tarea sea aburrida, difícil, frustrante, ambigua o que en realidad no tenga ningún significado ni compensación para ti. 

Si conoces la causa podrás ponerle remedio: cambia la forma de hacer esa tarea para que sea más divertida (por ejemplo, pon una música motivante), más fácil o para que al final haya una recompensa.

3. Háblate con cariño y empatía

Es habitual que al estar bloqueada ante una tarea, sin ganas de hacerla, tu diálogo interno sea poco empático e insistas en lo mal que vas, que así no llegas a ninguna parte, que ojalá pudieras hacer una siesta, que no soy capaz, que maldito el momento en que se te ocurrió X, en que eres un desastre…

El diálogo interno negativo empieza por una pequeña frase y se va expandiendo hasta hacerse una nube negra de palabras que obstaculiza más aún el trabajo.

Si estás bloqueada ante la tarea, toma conciencia y observa con atención lo que te dices en tu cabeza. La presión que produce sobre ti tu propio autodiálogo no te ayuda. Para. Cambia las frases. Escríbelas si es necesario. Haz los puntos 1 y 2. Intenta, aunque te cueste, ser más empática y darte mensajes constructivos y compasivos para llevar a cabo la tarea.

4. Date permiso para hacer un mal trabajo

Haz lo que puedas con lo que tengas… en una primera versión. Deja que el trabajo fluya, aunque por tu falta de ganas produzcas basura (o te lo parezca). No te presiones por hacerlo mejor. Si te das permiso, baja la exigencia y la rigidez. Curiosamente, al bajar la guardia, dejas paso a  mejores ideas. Pruébalo; quizá te sorprendas.

5. Reduce las obligaciones

Cuando estás estancada y sin ganas, el saber que tienes miles de cosas más que hacer te bloquea y desanima aún más. Quizá debas empezar por bajar el ritmo, comprometerte con menos obligaciones y reducir el tiempo de trabajo. Aunque estés ahora pensando que es imposible, al menos tomarte un tiempo para revisar todo eso que tienes que hacer sí o sí. Tal vez puedas reducir algunas tareas, delegar otras, posponer… y revisa el tiempo que dedicas a cada una de ellas. El tiempo invertido en una buena planificación es tiempo ganado.

Para reducir el tiempo, utiliza la técnica Pomodoro o los bloques de tiempo: poner límites a las tareas y comprometerte a hacerlas en un tiempo determinado te enseña a ser más productiva y trabajar mejor evitando la llamada ley de Parkinson según la cual cuanto más tiempo tienes para ejecutar una tarea, más se extiende el trabajo. Además, la sensación de urgencia activa la mente y te anima a terminar.

6. Cambia de escenario

En ocasiones, la desgana se combate saliendo de la rutina. Si lo que haces no te funciona, prueba con algo nuevo: haciendo lo de siempre solo conseguirás lo mismo.

entrena tu atención, distracciones, foco

7. Evita las distracciones

Desconéctate de Internet durante un tiempo y cierra todas las notificaciones del móvil. Estarás más tranquila durante el tiempo que necesites para poder concentrare en la tarea. 

Si sientas ansiedad por estar desconectada, planifica un horario e incluye un momento de dispositivos (ponte una alarma para no pasarte) y considéralo un premio por el tiempo que has estado siendo productiva.

8. ¡Prémiate!

Ya sé, parece una forma de autosoborno… Un pequeño premio, como a los delfines del acuario, puede ser suficiente para motivarte y  alcanzar tus objetivos de productividad. Siempre es mejor un premio que un castigo; siempre es mejor cumplir objetivos que no llegar a nada y quedarte ante la tarea mirando las musarañas. ¡Despierta! Que cuando acabes podrás ponerte un capítulo de tu serie preferida, salir a tomar un café a la plaza, mirar las redes durante quince minutos, leer una novela… ¿Qué premio te darías?

9. «Pierde» el tiempo

Se habla mucho de productividad, todo el mundo quiere ser productivo, cuanto más, mejor. ¿En serio? En algunas oficinas parece una carrera contrarreloj: a ver quién hace más. Trabajé en una editorial en la que estaba bien visto quedarse dos horas más después de la jornada laboral, ¡aunque no hubiera nada qué hacer! Nunca lo he entendido. Si puedo hacer mi trabajo en siete horas, ¿para qué dedicar nueve?

En realidad la productividad no es trabajar más, sino trabajar mejor. Por ello, el presencialismo no tiene sentido. De hecho, cuanto más productiva eres, puedes hacer más en menos tiempo y, por tanto, tu tiempo de ocio, familia, etc., es mayor. Es totalmente irreal esperar ser productivo las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Cuando tengas integrada esta sensación, valorarás los tiempos muertos y los disfrutarás sin culpa. No hacer nada es en muchas ocasiones la mejor opción, además de un momento en el que das salud a tu mente. Aléjate del trabajo para recargar energías y sé improductiva durante un tiempo. No pasa nada. Cuando no estás de humor para trabajar, vale la pena que te preguntes si simplemente estás postergando o si realmente necesita un descanso.

Los descansos te ayudan a recargar energías, a reducir tu diálogo interno negativo y a prepararte para las tareas que te resistes a completar. Tomarte un descanso de hacer de vez en cuando te ayudará a ser más productivo después.

¿Te presionas a ti misma por ser más productiva? Empieza ejercitando tu mente para que juegue siempre a tu favor. En «Entrena tu atención para lograr tus metas» tienes a tu disposición más de 40 ejercicios para practicar. Si tienes una mente entrenada notarás como tu capacidad de tomar decisiones respecto a las tareas que tienes que hacer, aunque no tengas ganas ni de peinarte, irán enfocadas a alentar tu productividad sin pasarte las 24horas activa.

¿Te animas? Recuerda: ser productiva no es trabar más sino trabajar mejor para tener más tiempo libre. Haz que tu productividad sea consciente.

Foto de  Zhang Kenny vía  Unsplash

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll to top