curiosidad, mente, atención

Curiosidad y mente de principiante

¿Eres curioso? ¿Qué aporta la curiosidad?

La RAE define curiosidad como cualidad de curioso. Y, ¿qué es ser curioso? Según el diccionario tiene varias acepciones de las que me quedo con:

2. (Adj.) Inclinado a aprender lo que no conoce.

¿Y si ya conoce? ¿Se acaba el aprendizaje o las ganas de aprender? ¿Es el fin a la creatividad?

La curiosidad camina unida a la mente de principiante, que no es más que ver lo que hay / vivir la experiencia como si fuera la primera vez.

La mente de principiante es una de las cualidades mindfulness definidas por Jon Kabat-Zinn (puedes ver su explicación en el libro Vivir con plenitud las crisis, Kairós). En el libro Aprender a practicar mindfulness Vicente Simón explica lo que significa mente de principiante con un texto de Pessoa:

«Ojalá, en este instante lo siento, fuera alguien que pudiese ver esto como si no tuviese con ello más relación que el verlo: ¡contemplarlo como si fuera el viajero adulto llegado hoy a la superficie de la vida! No haber aprendido, del nacimiento en adelante, a dar sentidos dados a todas estas cosas, poder verlas con la expresión que tienen separadamente de la expresión que les ha sido impuesta». (pág.84)

Pessoa

Vicente Simón habla de la actitud de curiosidad en la meditación: «Al meditar estamos atentos a todo, abiertos a la novedad, llenos de curiosidad y de respeto por la realidad que se nos revela» (pág. 85). Sin embargo es una actitud que llevada a la vida diaria hace que esta sea más plena.

Conocimiento y curiosidad

En cuanto conocemos algo perdemos curiosidad. Da lo mismo si se trata de nosotros mismos: «yo soy así, me reconozco como soy»; de los demás: «ya sé cómo eres, te veo venir —a veces no admitimos ni el más mínimo cambio en el otro—, sé cómo vas a reaccionar…»; o de lo que nos rodea.

Parece que con el conocimiento se acaba la curiosidad. 

También la rutina disminuye el sentido de curiosidad: la misma calle, los mismos gestos… incluso, en ocasiones, ni siquiera lo desconocido nos motiva a observar con curiosidad para conocerlo cuando se sale de nuestra zona cómoda. Lo desconocido da miedo y el miedo gana a la curiosidad.

La falta de curiosidad nos lleva a una falta de atención. Dejamos de mirar a lo conocido porque creemos que lo sabemos todo. Nos olvidamos de los recovecos, de los pequeños y sutiles cambios, de la expectación que provoca «lo nuevo».

La creatividad se muere cuando dejamos de ser curiosos. 

«Cultivar la habilidad de prestar atención a las cosas que otros solo pasan por alto es crucial en cualquier proceso creativo»

Robert Walker  

No es necesario esperar a que nos pase algo que nos haga despertar del letargo o que nos saque de la rutina para mirar con ojos nuevos. Mantener la curiosidad nos lleva a estar atentos y a descubrir aspectos que quizá ignoramos de nosotros mismos y de nuestro entorno.

Y no necesitas más que observar con consciencia, con atención intencionada y sin juicios, es decir, con mente de principiante: observar como si fuera la primera vez. 

Si no hay atención y curiosidad caemos en la rutina y el aburrimiento, que no es otra cosa que el estar ausente de uno mismo y abstraído de la realidad auténtica que pasamos por el filtro de la rutina.

La curiosidad es saludable y nos mantiene en un estado de alegría por encima de las dificultades o necesidades de la vida.

«La perplejidad es el comienzo del conocimiento»

Kahlil Gibran

La mente de principiante es la que tienen los niños que incesantemente preguntan por todo lo que ven. Es esa curiosidad infantil por el estreno de la vida, sin preocupaciones. Cuando nuestra mirada es adulta tendemos a creer que ya sabemos y dejamos de preguntar. El «ya lo he visto», «ya lo conozco» o «ya lo sé» frena el impulso curioso que fomenta la creatividad. 

La mente de principiante es la mirada del turista que se queda fascinado por la novedad de lo que ve. La mirada de ese amigo que te visita y te señala curiosidades de tu ciudad que desconocías. Incluso en esa calle por la que pasas casi todos los días y que crees conocer al dedillo. Porque caminamos hacia nuestro objetivo sin mirar por dónde pasamos, sin curiosidad por lo que ocurre ante nuestros sentidos.

La curiosidad es un precursor de la creatividad.

¿Qué pasa si observamos como si fuera la primera vez?

La mente de un principiante está vacía. Es decir, no contiene ideas o reglas preconcebidas sobre lo que es, ni creencias sobre cómo deberían ser las cosas. No juzga porque no compara.

El que observa por primera vez lo hace de manera abierta y receptiva. Ve lo que el que ya sabe no ve, porque no mira.

«Si tu mente está vacía, siempre está lista para cualquier cosa; está abierto a todo. En la mente del principiante hay muchas posibilidades; en la mente del experto hay pocas.»

Shunryu Suzuki
¿Recuerdas cuando viste el mar por primera vez?

La mente y la creatividad del principiante

Las personas muy creativas consiguen un estado de abstracción similar a la de un niño con mente de principiante. Lo estudió Abraham Maslow  quien describe la mente creativa como desnuda (de prejuicios, modas, obligaciones…). Un adulto puede ser igual de receptivo a la curiosidad cuando se acerca a la realidad como un niño, con curiosidad, observando desde el aquí y el ahora.

Cuando tu atención está en estado de flujo se consigue observar con mente de principiante y admirarse por lo observado. La creatividad brota mejor en una mente vacía. 

«Esta es otra característica de un Maestro. Lo que sea que haga, lo hace con el entusiasmo de hacerlo por primera vez. Esta es la fuente de su energía ilimitada. Cada lección que enseña (o aprende) es una primera lección. Cada baile que baila, baila por primera vez. Siempre es nuevo, personal y vivo.»

Gary Zukav

Es importante tener la actitud adecuada, la actitud del que quiere aprender y no dar nunca nada por definitivo. Todo puede ser visto de otra manera, desde otro ángulo y perspectiva, desde la comodidad o desde el reto, desde la flexibilidad o desde la rigidez. 

«Camina siempre por la vida como si tuvieses algo nuevo que aprender y lo harás.»

Vernon Howard.

El hábito de la mente de principiante

«El aprendizaje nunca agota la mente.»

Leonardo da Vinci.

La mente de principiante es el estado natural de conciencia cuando no aplicamos los filtros del conocimiento.  Sin embargo, la perdemos con el paso de los años conforme nos acomodamos a la vida y nos encerramos en nuestra burbuja particular. Es posible volver a ella con práctica. Abriendo la mente. Vaciándola de prejuicios y creencias. Observando sin los filtros anteriores: limpia el filtro de tu mirada y deja que pasen nuevas ideas y percepciones.

Cuando hacemos algún ejercicio de creatividad, como una lluvia de ideas, y dejamos salir lo que sea, actuamos con frescura; los conceptos conocidos posibilitan la aparición de nuevas ideas y apreciaciones.

La novedad, por tanto, da frescura a la mente. El aburrimiento llega cuando dejamos de lado la curiosidad.

«Aprendes algo todos los días si prestas atención.»

Ray LeBlond.

Recuerda que todo lo que ves actualmente, lo que sea que sepas en este momento, es solo una perspectiva: tu propia perspectiva. No olvides que hay muchas perspectivas, las de los otros, igualmente válidas.

Tanto para iniciar un proyecto como salir de un bloqueo o tomar una decisión, observar lo que tienes ante ti con curiosidad, como si fuera la primera vez, te abre a nuevos mundos de ideas y posibilidades.

¿Cómo observas la vida y a ti mismo? ¿Con curiosidad? Cuéntame y comparte si te ha gustado. Como si fuera la primera vez…

Foto de Philipp Lublasser vía Unsplash

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