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Escribir como hábito puede mejorar tu día

La escritura diaria

En El camino del artista la escritora Julian Cameron recomienda escribir las páginas matutinas. Parecía una propuesta novedosa que cada vez tiene más adeptos, aunque en realidad no es nada nuevo. Cuando yo era pequeña estaba de moda regalar diarios en los que contar lo que nos sucedía cada día y existen libros publicados desde hace años fruto de los escritos diarios de sus autores. 

Escribir al levantarse es un hábito enriquecedor. Sé que da pereza. Mejor dicho, a mí me da pereza. Y eso que soy madrugadora. Mi primer impulso es hacerme café. Me he dado cuenta de que si no escribo al levantarme y me digo: «luego ya, si eso…» es más probable que no lo haga. Por eso es tan importante fijarnos una rutina para escribir. Pero…

¿Es necesario escribir cada día?

Más que necesario, es beneficioso. Entiendo que muchos de nosotros —me incluyo— vamos a tope por las mañanas para llegar a tiempo a nuestro destino laboral, y que cinco minutos más bajo las sábanas son gloria bendita. Sin embargo, adelantar el despertador unos minutos para escribir no cuesta tanto y, a la larga, no te supondrá ningún sacrificio.

Primero te cuento los beneficios de escribir a diario y después el por qué hacerlo por la mañana.

Escribir te ayuda a 

  • Sacar de tu mente ideas y pensamientos que te impiden avanzar.
  • Poner orden a tus pensamientos.
  • Comprender mejor tus emociones.
  • Conocerte y saber cómo reaccionar ante distintas situaciones.
  • Aclara la mente.
  • Darte cuenta de los mensajes que te das y modificarlos para conseguir tus objetivos.
  • Dedicarte un tiempo de autocuidado (higiene mental).
  • Abrirle la puerta a tu creatividad.
  • Crecer como persona.
  • No perder el foco de tu vida.
  • Aprender a priorizar.
  • Entrena tu capacidad de concentración.
  • Combatir la procastrinación.
  • Evitar caer en la rutina del pensamiento automático, causante de depresiones y estrés.
  • Calmar tu mente

Escribir por la mañana ayuda a adquirir el hábito; posponer el momento de escribir puede llevarte a abandonarlo –lo dejas un día porque estas muy ocupado y al siguiente… y acabas por abandonar– . Si escribes a primera hora antes de enredarte con otras tareas, es más probable que lo hagas todos los días.

Los primeros días, si no has escrito nunca, seguro que empiezas con ilusión. Al poco tiempo te darás cuenta de que no es tan fácil. No siempre te va a apetecer y te encontrarás con el lápiz en la mano sin saber qué escribir. 

Los beneficios antes citados, podemos agruparlos en cinco conceptos:

1.Claridad mental

Para escribir algo, antes tienes que tenerlo claro en tu cabeza; de lo contrario, es imposible plasmar esas ideas. Conforme adquieres el hábito verás como puedes aplicar esa costumbre al resto de áreas de tu vida: te enfrentarás mejor ante cualquier situación con las ideas claras.

2. Concentración y atención

Escribir es de las pocas cosas que no puedes hacer si tu mente o atención está en otra cosa. ¡Pruébalo!

Además, al escribir estás eligiendo en qué pones la atención en ese momento. 

3. Creatividad

Ideas que no sabes ni que tienes van aflorando conforme te animas a escribir a diario. El escritor Ray Bradbury anima a escribir un relato por semana; según él, es imposible que en un año escribas 52 relatos malos. Alguno será bueno. Y el hecho de escribir a diario hace que el engranaje creativo se ponga en marcha.  

4. Serenidad y emociones

Al ordenar los pensamientos solo por ponerlos por escrito, los percibes de otra manera. Una preocupación, por ejemplo, ocupa toda tu mente y parece que es lo único importante que existe, hasta que la sacas de ahí y la ves con perspectiva. Al escribirla, efectivamente, la estás sacando de la primera fila de tu cabeza. Esto produce que el estrés y la ansiedad se reduzcan y vuelvas a un equilibrio sereno desde el que dar solución es eso que tanto te preocupaba.  

De igual manera con cualquier emoción: la escritura ayuda a regular y comprender las emociones.

5. Crecimiento

Todo lo anterior te hace crecer como persona. Escribir es una oportunidad para la reflexión de lo que te sucede, de los pensamientos que tienes, de tus patrones de comportamiento… De esta manera aprendes de ti mismo y contribuyes a tu crecimiento interior.

Al escribir, te detienes a pensar sobre tu propio pensamiento. Observas tu narrativa mental y la pausas. Eres consciente de tus pensamientos y de tu propia vida. Te da la oportunidad de darte cuenta de si estás siguiendo tu camino o te desvías, si actúas alineado con tus valores o no. Todo un aprendizaje que te ayuda a decidir el camino a seguir.

¿Por qué tiene que ser por la mañana?

  • Los defensores de la escritura matutina aseguran que sus beneficios son mayores y más duraderos al extenderse a todo el día. 
  • Por lo general, salvo posibles excepciones, por la mañana tienes la mente más clara y la creatividad es mayor. ¡Cuántas veces te has acostado con un problema que no te dejaba dormir y te has levantado pensando que era una tontería!
  • Dicen los estudiosos del cerebro que la corteza prefrontal —la que ayuda a la creatividad— está más activa al despertar. 
  • Otra razón es que al hacer el ejercicio de concentración, estás ayudando a tu mente a que siga con esa atención sostenida y te distraigas menos durante el día.
  • Al escribir ordenas tus ideas y éstas no te atacan en cualquier momento.
  • Si te levantas y puedes estar en soledad, estarás dedicando un tiempo solo para ti, de autocuidado. Y eso redunda en una mayor autoestima. 
  • Mi consejo, si te cuesta mucho, es que al principio te levantes unos minutos antes. El día antes de empezar, compra un cuaderno que te motive y prepara tu bolígrafo. Es preferible escribir a mano —de eso hablaremos otro día— pero puedes hacerlo al ordenador si lo prefieres, al menos las primeras veces.

Julia Cameron aconseja tres páginas. Si te parece demasiado, empieza por menos hasta que avances más. También puedes hacerlo por tiempo: pon la alarma y deja diez minutos a la escritura. Es importante también que decidas dónde vas a escribir para no tener distracciones; busca un lugar que te invite al recogimiento y sea cómodo para la actividad que vas a realizar.

¿Qué escribo?

«Sí, sí, todo esto está muy bien, pero ¿qué tengo que escribir?»

En primer lugar, elimina el tengo que porque no hay nada que sea obligatorio hacer. 

En el Taller de Escritura Emocional ofrezco un programa dividido en seis bloques con variedad de ejercicios. Mi consejo es que pruebes diferentes  actividades para que, cuando hayas adquirido el hábito, ejercites lo que más te sirva en cada momento.

Algunas ideas son:

  • Empieza por la escritura espontánea: siéntate, respira profundo dos o tres veces y ponte a escribir lo primero que te venga a la mente, sin juzgar ni analizar. De hecho, se aconseja que ni siquiera lo leas en el momento. Deja reposar el texto y ya lo leerás.
  • Cuando estás abrumado por que tienes muchas cosas que hacer esa jornada, escribe una lista y percibe si realmente es todo tan importante. El ejercicio te ayuda a priorizar.
  • Lleva un diario de cosas agradables que te ocurren cada día haciendo crecer la amabilidad en tu vida.
  • Si te sientes decaído, haz un ejercicio de afirmaciones en el que repases tus valores.
  • Escribe un diario de agradecimiento —lo puedes hacer por las noches— donde recojas las cosas que tienes o que te ocurren por las que te sientes agradecido.
  • Inventa relatos a partir de un suceso, unas palabras al azar… da rienda a tu creatividad.
  • Reflexiona sobre alguna lectura o frase que te llame la atención.
  • Vuelca tus preocupaciones o cuando tengas un problema con alguna persona —puedes utilizar el método TALCO que explicaba la semana pasada— procurando verlo desde otra perspectiva.
  • Escribe cartas.

Me gustaría que lo probaras y me contaras qué tal te va, si te ayuda o te supone una obligación más.

Creo que es un ejercicio maravilloso para serenar al mono parlante y dar claridad y serenidad a la mente. Es otra manera de meditar y de entrenar la atención plena.

Y si quieres profundizar, accede al Taller de Escritura Emocional de Viviendo Mindful. Además de las tareas propuestas, contarás con mi apoyo durante el tiempo que dure el curso.

 

Foto de  Aaron Burden via Unsplash

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