Foco y meditación

Foco” es el título de uno de los libros más famosos de Daniel Goleman y forma parte de la bibliografía que he estudiado para dotar de contenido teórico al libro publicado hace un mes “Entrena tu atención para lograr tus metas”. D. Goleman teoriza sobre el enfoque y re-enfoque, da multitud de ejemplos y cuenta casos ocurridos a personas de su círculo al estilo de los libros de no ficción americanos. Es, sin duda, una gran obra que hay que leer con paciencia. Un imprescindible para todos los que estudiamos este tema.

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De “Foco” he obtenido enseñanzas muy útiles sobre la atención y el re-enfoque. Goleman no ofrece ejercicios para el entrenamiento pero sí muchos consejos. De hecho, anima a meditar y muestra los beneficios que esta práctica trae para la mente y el cuerpo. Consciente de la moda actual del mindfulness él lo explica de una manera simple: mindfulness no es más que conectarse con el presente para enfocarte y apaciguar la ansiedad. Aclara, como todos los que nos dedicamos a ello, que la meditación no es dejar la mente en blanco; es más acertado el término acallarla, es decir, alcanzar la quietud en la mente.

El único fin de la meditación es la meditación en sí misma; es decir, que es un error buscar objetivos y metas o resultados. Es lo que es en cada momento, sin más juicio ni búsqueda de nada concreto. Solo observar y enfocarse. Ni siquiera es estar en calma pues a veces la observación nos provoca agitación que debemos observarla a su vez hasta descubrir los por qués, los para qués y los cómo. O simplemente no llegar a nada pero sí calmar la mente observada.

Por tanto, Goleman también señala que la meditación que se practica en mindfulness no pretende lograr que la mente quede en blanco ni busca una conexión espiritual del más allá. 

En el capítulo que dedica al mindfulness concluye diciendo que es la habilidad de enfocarse y ocupar ese foco como una plataforma interna para observar los propios pensamientos y sentimientos ir y venir, sin quedarse atrapado en ellos. Esta no es otra que la definición más común de conciencia y atención plena.

Mente y multitarea

Como suelo contar en este blog (y en el libro) la práctica de mindfulness es un instrumento más para llegar al autoconocimiento, que es la herramienta básica para diseñar tus objetivos, lograr tus metas y vivir con bienestar mental y corporal.

No solo la meditación sino la aplicación del mindfulness en la vida cotidiana, en coherencia con los valores que te guían, son fundamentales para abrir la mente y flexibilizar las actitudes ante las circunstancias de la vida;  si ambas se vuelven hábitos en nuestra rutina diaria, potencian el entendimiento del mundo que nos rodea y así, ante cualquier acontecimiento, seremos capaces de alcanzar una mayor comprensión y aceptación.

Con el entrenamiento mental aprendemos a estar en el presente, cómo estar enfocados y poder ser más eficientes en nuestras tareas evitando en mito de la multitarea. Como explico en el libro, la multitarea solo es posible cuando una de las actividades la podemos hacer sin poner atención en ella, de manera automática, como dar un paso tras otro y a la vez mirar escaparates o hablar. Lo que no es posible es la multiatención: es imposible atener a dos cosas al mismo tiempo.

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De todo ello se hace eco Daniel Goleman en “Foco” y también Marian Rojas Estapé en “Cómo hacer que te pasen cosas buenas” como os contaba hace unas semanas en el blog.

Es normal que muchas personas busquen la relajación al iniciarse en la práctica meditativa porque es cierto que al principio se consigue un estado mental y corporal relajado y sereno. Pero no es el objetivo. Ocurre así porque el estado normal de cualquier persona en la actualidad es o de actividad —a veces demasiada— o durmiendo. Entrar de pronto en contacto con un estado de atención enfocada relaja tanto que provoca sueño. Se trata de buscar ese espacio entre el sueño y la mente activa. Mantenernos relajados sin perder la atención.

¿Cómo se logra? Con prácticas que nos lleven a entrar de forma fácil en estado meditativo, es decir quietud, calma y enfoque, poniendo la atención en un solo punto. Puede ser la respiración, los mantras,  un objeto… Cada uno, tras probar y practicar, encuentra su posición y su técnica.

No todas las meditaciones son iguales

Meditación o práctica meditativa no hay solo una. Santa Teresa de la Cruz meditada con la oración y Fernando Tobías medita cuando pasea. Entre las técnicas más conocidas y utilizadas encontramos: el uso de visualizaciones, la mente analítica, procesos de pensamiento positivo y prácticas de indagación, entre otras.

Todo es un proceso de aprendizaje que puedes empezar a conocer con más profundidad trabajando con el libro que acabo de publicar en forma de programa semanal para que puedas ir avanzando a un ritmo pausado pero progresivo.

Recuerda: como en el gimnasio, lo que no practicas, lo pierdes. 

Cuéntame qué haces para dirigir tu foco, mantener la atención y meditar. En este blog encontrarás información sobre mindfulness, atención y vida consciente.

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