mapas mentales

Mapas mentales: una herramienta para mejorar tus proyectos.

Mapas mentales: ¿qué son y para qué sirven?

Es probable que conozcas los mapas mentales como la poderosa herramienta de aprendizaje que es, pero ¿conoces todas sus posibilidades? Quizá no sepas que es muy útil para el desarrollo de cualquier proyecto, también personal, y no solo para el estudio. 

En el artículo anterior sobre el método 10-10-10 para la toma de decisiones, comenté que traería más opciones al blog. Los mapas mentales son una de ellas. Aunque se utiliza sobre todo en procesos de aprendizaje, cada vez se aplica más en otros ámbitos. Vamos a ver cómo los mapas mentales nos van a ayudar a enfocarnos y mantener la atención en un proyecto, así como la toma de decisiones. Para simplificar, en el resto el artículo voy a hacer referencia al desarrollo de un proyecto genérico, que puede ser desde estudiar un tema para un examen, como iniciar la escritura de un libro, un emprendimiento o tomar una decisión que afecta al futuro.

Plasmar el conocimiento y la información sobre un proyecto en un mapa mental también nos ayuda a entendernos mejor. Son como la cartografía del cerebro que permite que el pensamiento se exprese en su mayor potencial. Al elaborarlo estamos estimulando que las ideas y pensamientos se desencadenen desde lo más profundo del cerebro. Y, además, de manera amena. Es un proceso menos aburrido que otras formas de aprendizaje y resolución de problemas (donde entra la toma de decisiones y el desarrollo de cualquier proyecto) ya que se combinan elementos visuales y la creatividad para usarlos. 

Fue Tony Buzan, un psicólogo inglés, quien, en los años 70, empezó a hablar de Mind Mapping  como forma de representar la información de manera espacial. Algo así como una cartografía de la mente en su actividad reflexiva. Buzan decía que es un técnica que permite aumentar el potencial de nuestra mente ya que es una expresión del pensamiento irradiante y natural de la mente humana. 

Los mapas mentales ayudan a ordenar, recordar las ideas de forma lógica, creativa y visual.

El mapa mental consiste en representar la información que queremos aprender (si estamos estudiando un tema) o extraer de la mente (al poner en orden las ideas) de manera espacial visual y gráfica. A simple vista, son solo diagramas de círculos unidos por líneas que representan un proyecto de forma gráfica y global, a un golpe de vista. Se utiliza una hoja en horizontal y no vertical porque se acerca más a la estructura de nuestro cerebro.  Es decir, que nuestra mente no va apilando las ideas una encima de otra sino que funciona por asociación de ideas, imágenes, etc., que se relacionan entre sí. No tenemos más que pensar en la forma en que nos vamos de un pensamiento a otro y a otro hasta llegar a pensar en algo totalmente distinto a la primera idea. A veces no somos conscientes ni de cómo hemos llegado ahí. Vamos relacionando de manera asociativa, sin querer, de forma inconsciente, introduciendo en el proceso de pensamiento cualquier imagen que vemos o algo que escuchamos o que recordamos. Si todo ese pensamiento lo plasmamos en el papel, no perdemos el enfoque y estamos gestionado la atención de forma que no nos perdamos.

De aquí ya podemos deducir un primer beneficio: los mapas mentales nos permiten observar de una sola vez la totalidad del proyecto y plasmarlo sin perder el foco. La representación en un solo plano con las conexiones que el tema central tiene con todo lo demás, ayuda a centrar las ideas, a concretizar algo abstracto y memorizarlo.

Los estudiosos del cerebro representan estas asociaciones como árboles, arañas e incluso pulpos: una representación con un centro del que nacen ramificaciones asociadas. 

Mapas mentales y cerebro

El mapa mental como herramienta de aprendizaje o para ordenar la información del cerebro tiene su sentido ya que aúna en un solo instrumento las aportaciones de los dos hemisferios. Los pone a los dos a trabajar y saca lo mejor de cada uno. No siempre tenemos ocasión de tener a todo el cerebro trabajando a la vez; por lo general se suele dar más caña a un hemisferio que a otro.

De manera resumida, recordemos que el hemisferio derecho es el que se ocupa de las formas, colores, espacio, síntesis… y el izquierdo es el que se encarga de la lógica, el lenguaje, los detalles, el análisis… Si juntamos todas estas funciones y la ponemos a trabajar en armonía, obtenemos un mapa mental.

En tan solo una cara de un folio vamos a poder estructurar un tema completo. Para ello, utilizaremos formas, colores, palabras, detalles e imágenes estructurados de forma que tengamos una visión de conjunto.

El mapa mental no solo recrea la imagen del cerebro y lo pone a trabajar al completo, sino que, además, estimula la creación de vínculos y asociaciones con otras ideas, lo que facilita la comprensión. Con este método de organizar la información creamos ramificaciones que reproducen el modo en que el cerebro se conecta permanentemente. Cuando, por ejemplo, necesitamos dar respuesta a una cuestión, no solo precisamos de la creatividad del hemisferio derecho para que «imagine» una solución, sino que necesitamos al izquierdo para se ocupe de la realización.

Tanto en el aprendizaje como en la creación de proyectos, que los dos hemisferios trabajen en conjunto permite que se movilicen al la vez la comprensión y la realización. Así, la utilización de los mapas mentales presentan innumerables beneficios para la atención, la reflexión, la comprensión, la memorización y la imaginación. Cinco aspectos esenciales en todo proceso de aprendizaje, creación y toma de decisiones.

Otro beneficio por el que recomiendo los mapas mentales es que mejoran las capacidades cognitivas —comprensión, organización de la información, capacidad  de recepción— y las competencias sociales —autoestima y socialización de los conocimientos—. El empleo de la imagen, la estructuración de las ideas en general, la capacidad de extraer las ideas clave etc. permiten una utilización de los recursos más sencilla, así como una memorización más eficaz. 

Es importante que para la realización del mapa mental nos hagamos preguntas abiertas. En él representaremos de manera visual las respuestas a las cuestiones que nos planteemos. Resulta imposible hacer un mapa sin comprender el contenido que pretendemos representar, porque no podemos responder a las preguntas sin haber comprendido el sentido de lo que tenemos en mente o en el libro de estudio. 

Mapas mentales y memoria

Su éxito para el aprendizaje radica en que la memorización con un mapa metal es más fácil pues recurre, como decía, a la asociación, a la imaginación, al color y a la distribución espacial de los elementos de manera que se estimula la memoria de calidad. Por ejemplo, ayuda a fijar elementos que con la memoria a corto plazo tendemos a olvidar. 

La memoria a corto plazo nos permite captar la información que percibimos en ese momento preciso y, si no se hace nada más con ella, tiene una duración limitada. Si es eficaz significa que poseemos una buena capacidad de atención y concentración. Pero la información almacenada lo largo de la jornada desaparecerá para dejar paso a lo siguiente que encuentre nuestra atención. Por esa razón es muy importante no perderla y registrarla en la memoria a largo plazo por si se trata de una información que debe servirnos para más tarde. 

La memoria a largo plazo puede considerarse la memoria del recuerdo. Suele decirse que en ella la información está ordenada en pequeños cajones, pero no es así, sino que se reconstituye cuando se necesita; tenemos la capacidad de recordar más de lo que creemos si hemos memorizado bien y estamos entrenados en la asociación. La mente parte de una idea de la que podemos ir tirando como si fuera una cadeneta y que surja algo memorizado tiempo atrás. A mayor velocidad si la hemos memorizado muchas veces de maneras diferentes. Esta memoria a largo plazo hace uso de los cinco sentidos y de las emociones. Se nutre de pequeñas historias, anécdotas, recuerdos lúdicos y es muy sensible al humor y a lo curioso. Todos estos aspectos debemos tenerlos en cuenta al elaborar el mapa mental.

Utilidades de un mapa mental

Son muchas las utilidades que se le pueden dar. Para cada una de ellas, el mapa mental tendrá un sentido diferente: puede buscar la lógica, el orden, la creatividad, la memorización… Los principales usos que podemos darle son para:

—Memorizar y estudiar.

—Diseñar nuevos proyectos de cualquier tipo: escritura, empresarial, educativo, etc. Las ramas son las subtareas del proyecto, por ejemplo. Es muy útil para tener la visión global y por partes. El desglose puede convertirse en un cronograma de fechas de ejecución del proyecto.

—Generar ideas a partir de otras ante un bloqueo creativo. Es un desencadenante o disparador de ideas potente y, por ello, se emplea mucho como brainstorming o tormenta de ideas.

—Tomar decisiones.

—Preparar charlas, presentaciones, etc. Además de ordenar las ideas, ayuda a retenerlas.

—Volcar un problema para el que no ves salida y que no te deja pensar en otra cosa. Si no te gusta escribir, dibuja. Lo importante es darle espacio a la mente y vaciarla para ver la cuestión en perspectiva.

—Resumir libros y obtener las ideas principales, secundarias… Esta utilidad es muy interesante si estás estudiando, eres reseñado de libros o haces informes editoriales. O,  si simplemente te gusta hacerte fichas de lectura, es una buena alternativa mucho más visual.

Características de los mapas mentales

El mapa mental más simple es como una araña: un cuerpo central del que salen las distintas patas hacia los lados. Conforme aprendemos a utilizarlos, se complica más y deja de ser una araña para ser todo un árbol o un circuito: de cada rama, que es una idea asociada al tema central, pueden generarse subtemas de los que también salen lineas y así sucesivamente:

¿Qué caracteriza a un mapa mental?

1. El tema principal se muestra en el centro de la imagen, normalmente dentro de un diagrama (círculo, nube…).

2. Las líneas o ramas salen del centro hacia fuera como las patas de una araña o los rayos del sol.

3. Cada rama tiene una(s) palabra(s) clave escrita o representada por una imagen.

4. De cada rama secundaria pueden salir líneas de menor importancia.

5. No busques la homogeneidad. No hay dos mapas iguales como no hay dos personas idénticas. Cada uno debe buscar el estilo que mejor le funciona.

6. Da rienda suelta a tu creatividad; cuanto más visual y práctico, mejor.

Cómo se hace un mapa mental 

Necesitamos en primer lugar un cerebro y una buena disposición para aprender. 

En segundo lugar hace falta un motor que accione el mecanismo: el cuestionamiento abierto porque sin preguntas no se producen las conexiones. 

Y por último necesitamos herramientas fáciles y accesibles como una hoja de papel y un bolígrafo, o una app que haga mapas mentales.

El mapa mental en papel se realiza siguiendo unas etapas:

1. Prepara la hoja blanca, sin líneas, en horizontal para permitir una mejor visión periférica en tratamiento óptimo del barrido ocular. 

2. Escribe el tema principal en el centro de la hoja. Es lo que llamamos el corazón del mapa. Procura que el tema sea lo más preciso posible. Rodea el tema principal formando una pequeña nube. Te aconsejo que la palabra clave esté en mayúsculas, con letra más grande que el resto. Usa tu creatividad para que sea muy visual: letras en tres dimensiones, colores llamativos, sustituir la palabra por una imagen… Procura que llame tu atención. 

3. Extrae de esa nube las ramificaciones creando una arborescencia de ideas en torno al corazón del mapa. Las primeras ramas son las principales, parten directamente del corazón y transmiten los temas. Estas deben ser más gruesas  que las secundarias y estar espaciadas para permitir la bifurcación en las secundarias. Las ramas pequeñas o secundarias vehiculan las ideas relacionadas con el tema.

Con cada nueva idea se traza una rama de la longitud de la palabra que la sostiene. La rama será lo más horizontal posibles para permitir una buena legibilidad. La información deberá ser captada rápidamente, en un golpe de vista, para que no haya necesidad de mover la cabeza para captar la información. 

4. Escribe las palabras justo sobre la ramas, ni al final de las mismas ni debajo. Las líneas guían nuestra mirada que recoge así la información. La rama y la palabra constituyen una unidad de información indisociable. La palabra debe ser lo más legible posible. En un mapa, la palabra es una idea clave que abre la puerta al resto de la información que está latente en la cabeza a la espera de que la soliciten. Es por tanto inútil escribir largas frases que nos obligan a adoptar un tratamiento lineal de la información. La palabra clave es suficiente y debe cumplir su función de despertar las asociaciones mentales.

5. Añade imágenes. Aunque no sepas dibujar, añadir pequeños y sencillos pictogramas ayudan a evocar la idea fácilmente. No se trata de una ilustración para hacerlo más bonito. Un pictograma sencillo es tan importante como una palabra: en sí mismos son información. La imagen apela a las emociones y despierta los sentidos.

6. Añade color a la ramas. El color no solo tiene un valor decorativo sino evocador. También ayuda a despertar sensaciones y asociaciones, por tanto en una herramientas más para memorizar y discernir con disfrute. Los colores pueden ser una guía para discriminar la información si a cada uno le damos un significado.

Una herramienta que no puede faltar en tu kit

El mapa mental, como hemos visto, es una herramienta que utiliza los recursos naturales de la mente, del corazón y del cuerpo. Todo el cerebro se activa para construirlo y con un solo golpe de vista obtenemos la visión global del proyecto con sus partes desglosadas.

No solo contribuye a ordenar las ideas y darles coherencia sino que las memorizamos mejor.

Los mapas mentales dan armonía al funcionamiento disperso del cerebro. En el libro «Entrena tu atención para lograr tus metas» insisto en que la atención hay que saber gestionarla. Todos estamos siempre atentos a algo, incluso si estás distraído: tu atención está en lo que te distrae. Para una mejor gestión de la atención debemos buscar herramientas que nos ayuden. Y los mapas mentales son una de ellas. 

¿Los utilizas? ¿Conoces algún uso más? ¿Has descubierto todos sus beneficios? Cuéntame qué te parece esta herramienta y comparte si crees que puede ser útil a otra persona. ¡Gracias!

2 Comments

  1. Victoria
    25 enero, 2020

    Como siempre, esta entrada semanal me parece muy interesante y clasificadora. Gracias por compartir tus conocimientos y experiencias.

    Responder
    1. Pilar Navarro
      27 enero, 2020

      Muchas gracias por tus palabras que me animan a seguir, Victoria. Un saludo

      Responder

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