En primera persona: ¿Por qué Mindfulness?

 

Algunas personas me preguntan por el Mindfulness como si fuera una moda pasajera más. Nunca he tenido esa actitud de: ahora hago aeróbic, luego me paso al Pilates, cambio a spinning y luego pruebo Body Balance o al “running” según las modas. Pero no es el caso. Mindfulness es mucho más que meditación y ni empieza ni acaba en una practica de media hora. Es un estilo de vida que poco a poco te va atrapando y se mete en tu piel y en tu mente y te seduce de manera que si lo pruebas, si te sientes feliz momento a momento, ya no lo cambias por nada.

¿Cómo llegué aquí?

A lo largo del curso que acabo de finalizar sobre Educación y Mindfulness (Universidad de Almería) me he ido dado cuenta de que desde muy niña he coqueteado con la meditación, que no ha sido algo de ahora. Desde los retiros del colegio en los que hacíamos caminatas conscientes en absoluto silencio con la única consigna de sentir (la tierra, los sonidos, la respiración, etc.) hasta el taller de meditación que realicé con mi madre en otro colegio también religioso días antes de mi boda. Quería ser una novia serena y quería absorber cada minuto de ese día especial y que no se pasara sin darme cuenta. No sólo fui una de las novias más calmadas que haya habido nunca, si no que me di cuenta de que no sólo ese día era irrepetible, si no cada uno de mis días con cada uno de sus minutos y segundos.

Pero, a pesar de practicar los primeros días de casada, un cambio de ciudad más el trabajo, más ayudar a mi marido en su empresa, más embarazo-aborto-embarazo-primer hijo…., empecé a vivir en piloto automático pendiente del reloj, de plazos, de citas. La vorágine del corre-corre empezó y todo intento de pararlo fue un fracaso. Hasta que hace unos meses quise recordar el día en que mi hijo pequeño empezó a andar y no fui capaz. Aún no lo recuerdo. Me eché a llorar. ¿Dónde estaría mi mente en ese precioso momento para que no sea capaz de recordarlo ahora?.

 

Mi hijo mayor era (es) muy inquieto e impulsivo. Nos dijeron que tenía TDHA en base a unas pruebas muy subjetivas. El informe de la pedagoga fue leído muy por encima por el neurólogo. Y le medicó sin más. Cambiamos a psiquiatra infantil y tampoco realizó ninguna prueba. Fé ciega en un informe que ahora leo y no me dice nada. Nunca le ha faltado atención, tan solo era más movido de lo normal y muy, demasiado, impulsivo en sus reacciones. Hace poco leí que muchos niños diagnosticados de TDHA, lo tengan o no, son niños que padecen una situación de ansiedad familiar (desde celos a estrés de los padres, muerte de alguien cercano…) y que “aunque no lo sepan conscientemente, están muy atentos a las preocupaciones de su mundo interior. Esos conflictos le producen angustia y su única manera de expresarlo es moviéndose continuamente, tocando las cosas sin motivo, durmiendo mal y con otros síntomas que se incluyen en este síndrome” (Guillermo Kozameh, entrevista en Ser Padres on-line).

Me hizo pensar que quizá mi hijo, que este año ha sido diagnosticado de no-TDHA, lo que sufría era un efecto de mi propia ansiedad, celos, escolarización con apenas 4 meses de vida para permitirme trabajar, etc etc.

Nunca nos convenció la medicación. Durante el día parecía un muñeco. Sí, atento estaba, en clase era el niño “ideal” sin molestar, pero no tenía vida en sus ojos. Le faltaba la curiosidad que tenía antes, la alegría, la réplica…. Y empezó con ideas suicidas. Ahí ya nos plantamos y un día se me ocurrió escribir en Google: TDHA Mindfulness Valencia tras leer varios artículos que relacionaban TDHA y Mindfulness, y, sin referencias sobre la psicóloga que me ofreció “San Google”, acudí a su consulta. Mi marido y yo no queríamos que hiciera terapia pero fuimos por probar…. ¡Qué decisión tan acertada!. Le quitamos la medicación y mi hijo empezó a practicar Mindfulness con ella. Tras unos meses con “el mono” por la falta de medicación en el que sufrimos todos, con mucho amor y mucha paciencia, ahora puedo decir que mi hijo es un niño alegre, feliz, enfadica, protestón, impulsivo, caprichoso, muy curioso…. en fin, se comporta como cualquier niño. Y sus notas apenas se han resentido. ¿Atento?. Menos que antes pero porque se aburre en clase.

Así que me encontré de nuevo con Mindfulness, esa palabra que me resonaba por dentro cada vez que la leía o escuchaba y aquí estoy. Dejé temporalmente mi trabajo para estar más presente con mis hijos. Mi desarrollo personal actual va en paralelo al de ellos. Sigo el camino de aprender a SER que nunca acaba, aunque ya SOMOS, pero al menos, he aprendido a ESTAR.

Con la práctica del Mindfulness pretendo lograr cultivar y aumentar mi grado de consciencia y el de mis hijos, despertando ese “darnos cuenta” que es imprescindible para gestionar y tomar las riendas de nuestra mente y de nuestra vida. Con el cultivo de la atención plena o mindfulness pretendo dar un impulso a la capacidad, mía y de mis hijos, de hacernos responsables y gobernar nuestros pensamientos y comportamientos de un modo consciente.
La meditación o mindfulness (atención plena) está relacionada directamente con la respiración y con el “dejarnos en paz”, no juzgarnos, ser amables con nosotros mismos, aceptarnos y vivir con tal atención cada momento. Está demostrado por multitud de estudios que la practica de Mindfulness reduce el estrés, beneficia las relaciones con uno mismo y con los demás, y estimula el rendimiento académico.

¿Por qué practico y me dedico a divulgar y aprender sobre Mindfulness?. Simplemente porque me hace feliz y en un estado así, contribuyo al mejor desarrollo de mis hijos, de mi familia y de mi entorno.

Si te interesa vivir un proceso como el mío, tienes curiosidad o simplemente quieres saber más, no dudes en contactarme, comentando esta entrada o suscribiéndote al blog.

Gracias por estar al otro lado.

2 Comments

  1. M.aurora Vargas ibañez
    19 febrero, 2016

    Hola estoy pasando una etapa un poco dura después de dos perdidas de seres muy querido y quiero encontrar ese paz interior muchas gracias

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    1. Pilar Navarro
      21 febrero, 2016

      Hola M.Aurora. Gracias por tu comentario. Vives una situación dura. Creo que en tu caso te iría genial un curso o grupo de mindfulness presencial. Seguro que en tu localidad hay. Si quieres que te ayude a buscar un lugar de confianza dime dónde resides (por privado si quieres). En los grupos de mindfulness no se hace terapia, simplemente el instructor va dando las herramientas mindfulness para aprender a llevar una vida plena, y cada uno lo aplica en su propia vida. Lo comento porque en ningún caso en los cursos se tiene que hablar de uno mismo y si tú acudes por un tema concreto, nadie tiene por qué saberlo. Eso pertenece al área privada de cada uno. Esta es mi recomendación. Si quieres que comentemos algo más, contáctame por e-mail.
      Si aún así, prefieres empezar a buscar esa calma interior por ti misma, te facilitaré algunos sitios en internet para comenzar.
      Un saludo y mucho ánimo.
      Pilar

      Responder

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