crear atención plena

Proceso creativo y atención plena

“El arte es la contemplación del mundo en estado de gracia”

Hermann Hesse

¿Estás presente durante el proceso creativo?

Si eres artista y quieres llevar una vida mindful, estar en el presente con atención plena, debes saber que

el proceso creativo es mindfulness.

Aunque parezca que cuando creas algo desde tu interior y  tu  mente viaja por otros mundos no estás presente, es todo lo contrario. El artista, al crear,  entra en plena conexión con lo que está haciendo y sintiendo a través de sus sentidos. La expresión creadora del artista se manifiesta a través de la atención plena.

El artículo sobre la exigencia de moda de estar presente todo el día  ha provocado un debate on-line y off-line muy jugoso. El aquí y el ahora plantean ciertas dudas cuando se quiere aplicar a casos y personas concretas, como los creadores de arte en cualquiera de sus facetas.

Uno de estos casos podría ser el siguiente:

Antonio es escritor. Está plasmando con palabras lo que será el entorno de la próxima escena de su novela. Ha trabajado mucho en la planificación y se ha documentado durante semanas sobre cómo era Nueva York hace un siglo. Tiene en su mente la descripción que empieza a escribir. ¿Qué ocurre a continuación?

Opciones:

    1. Antonio está tan metido en el mundo de su novela que escribe con pasión, consultando datos, viendo fotos antiguas que le inspiran, parándose de vez en cuando con la mirada perdida mientras busca esa palabra o imagen en su mente… Visto desde fuera parece que esté en babia o en la luna de Valencia. Está en su mundo, que diría mi madre. De pronto un dato sobre Central Park le recuerda aquél viaje que hizo con su ex. Deja pasar esa imagen y sigue su trabajo. Suena el teléfono pero parece que ni lo oye, tan abstraído está, y sigue escribiendo

2. Antonio está tan metido en el mundo de su novela que escribe con pasión, consultando datos, viendo fotos antiguas que le inspiran, parándose de vez en cuando con la mirada perdida mientras busca esa palabra o imagen en su mente… Visto desde fuera parece que esté en babia o en la luna de Valencia. Está en su mundo, que diría mi madre. De pronto un dato sobre Central Park le recuerda aquél viaje que hizo con su ex. Piensa qué será ahora de ella, imagina cómo habría sido su vida si no se hubiera producido aquel incidente y hubieran seguido juntos. ¿Tendrían hijos? Bueno, voy a seguir — se dice. Ha perdido el hilo. Relee lo escrito y vuelve a consultar esos datos sobre Central Park. Volveré a Nueva York en cuanto pueda — piensa. A  ver si esta novela tiene éxito y me permite hacer ese viaje de nuevo, sin ella, claro. ¿Te imaginas, Antonio, que tienes tanto éxito que presentas la novela en Nueva York? Uf, ¡qué subidón! Vale, a escribir… Suena el teléfono. La llamada le saca de lo que está haciendo y descuelga. Es su mejor amigo: oye tío, le dice, ¿a qué no sabes en quién estaba pensando ahora? 

Dime, ¿cuál de los dos está en el presente?

Mindfulness no tiene una definición exacta en español. Se suele traducir como atención o conciencia plena  y consiste en prestar atención, momento a momento, a pensamientos, emociones y sensaciones corporales así como al entorno, con aceptación de lo que hay. Se observan pensamientos y emociones sin juzgar si son correctos o no. El cerebro se enfoca en lo que es percibido a cada momento, sin dar paso a la preocupación acerca del pasado o el futuro.

Presencia –o estar presente– no es otra cosa que estar conectado con lo que está pasando aquí y ahora.

Estar presente es apreciar y vivenciar lo que estás haciendo en el preciso momento en el que lo haces: darte una ducha, disfrutar de una taza caliente de té por la mañana, dar un paseo por la montaña, disfrutar de la música que escuchamos (con escucha consciente), saborear la comida, pintar un cuadro o imaginar las escenas de tu novela.

Vivenciar y apreciar lo que está pasando aquí y ahora significa, desde un punto de vista más amplio, estar  conectado con el impacto físico y emocional del momento, y no con la reunión de vecinos de la tarde, o con el correo que acaba de entrar ni con las redes sociales; estás presente cuando conectas con lo que sientes en cada momento y con el proceso de lo que estás realizando, no con el resultado que esperas. Todo ello sin juicios, creencias, expectativas ni ninguna otra cosa que te pueda hacer perder el foco en el proceso, en lo que está pasando fuera y dentro de ti. Y desde esta presencia, abres paso a toda la creatividad e inspiración que te pueda llegar en el proceso creativo que estés llevando a cabo, ya sea la escritura, pintura o la lista de la compra. No en vano, los grandes místicos crearon obras poéticas maravillosas en momentos de éxtasis, que es una de las fuentes que se le dan al mindfulness (aunque la budista tiene más fuerza). Los momentos de éxtasis de algunos místicos se consideran el grado más alto de meditación y de presencia y atención plena.

Por tanto, estar en el presente requiere atención plena. Y para ello se requiere a su vez silencio mental que conseguimos entrenado la mente con meditación, aunque no sea la única manera.

Estarás presente en cualquier situación cuando toda tu atención y sentidos estén puestos ahí y no en otra cosa. Sí, estar con tu imaginación volando por ahí, creando mundos imaginarios y personajes ficticios para tu novela, también.

¿Siempre?

Bueno, siempre que eso sea lo que estés haciendo. Es decir, si estás conduciendo no te conviene dejar tu mente a las musas. Estarás presente, y deberás estarlo para no tener accidentes, si tu mente y tus sentidos están en la conducción.

Puede que tengas un hijo muy imaginativo que se pase el día en babia. Habrá momentos en que sea estupendo y dé rienda suelta a su imaginación creadora. Y habrá otros momentos en los que deberá estar atento al profesor, si está en clase, o al tráfico, si va caminado por la calle.

Es decir, que estar presente supone no estar despistado o distraído con otras cosas, dándole vueltas a lo que pudiste hacer o a lo que podrá suceder. Este tipo de cuestiones que la mente trae continuamente son las que te alejan del instante y las que provocan a la larga estrés, ansiedad, depresión o, sencillamente, no terminar las tareas que te habías propuesto para el día de hoy. Para potenciar que tu mente fluya hacia tu creación artística, no debes evitar la evasión y quedarte en las sensación físicas del aquí y del ahora. Mejor será que aprendas a conducir esa evasión, alejándote de las distracciones y dejando el camino despejado para que aparezcan las musas.

Picasso dijo «la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.” Y yo añado que además, te encuentre con la mente en calma y en atención plena porque así le abres paso y reconoces mejor a la inspiración cuando llegue.

También se atribuye a Picasso esta frase: ”Yo pinto los objetos como los pienso, no como los veo.” Para crear sus pinturas necesitaba estar en total presencia con su mente y su pensamiento, con todos sus sentidos enfocados en su visión interna. 

La mente errante

Quizá parte de los malentendidos sobre lo que realmente significa estar presente, vengan de utilizar el concepto de mente errante como algo negativo. La mente errante es una mente normal, que va y viene, que no deja de pensar. Esa es su función. Cuando realizas tareas automáticas, como lavarte los dientes, remover el café o recorrer el mismo camino de tu casa a tu trabajo cada día, es más fácil que tu mente se ocupe en otras cosas más interesantes en vez de poner atención en esas acciones que tiene muy aprendidas. Cuando estás haciendo una actividad en la que requieres atención, la mente errante puede darte problemas y distraerte de lo que estás haciendo. Darte cuenta de que la mente se va ya es estar presente. Y cuando te das cuenta, vuelves al presente una y otra vez, las veces que sean necesarias.

Lo que en mindfulness se practica a partir de la meditación es precisamente enseñar a mantener la mente en el instante que vives, y cada vez que te distraes, traerla de nuevo. Ese instante en el que estás tan metido en tu proceso creativo que no puedes dejar de escribir: en ese instante estás en atención plena, estás presente. Y también lo estás en ese instante en el que descansas, ya no puedes escribir más, y buscas una actividad relajante que provoca que tu mente desenvuelva ese nudo que no podías, o que te traiga el aspecto del personaje que se te había atascado. Calmar la mente y dejar de buscar dejándola fluir potencian la creatividad.

Mindfulness, con las prácticas meditativas formales e informales, te permite conocer mejor tu mente, pensamientos, sensaciones y emociones. Ese conocerte mejor te permite a su vez reducir el estrés así como los síntomas físicos y psicológicos que produce la ansiedad, aumenta la seguridad en uno mismo, el bienestar y la creatividad.

Mindfulness mejora la creatividad porque incide en dos conceptos clave: la conexión con el interior (el «insight») y la claridad de una mente con un mayor campo de conciencia.

@Intimind

Cada vez más los artistas introducen prácticas de atención plena en su proceso creador ya que les aporta claridad mental, focalización y estabilidad, apertura, conciencia, profundidad, presencia… Permite que el artista se conecte plenamente con su obra y su realidad presente.

El artista, sea cual sea su rama, conecta mejor con su espíritu creativo desde un lugar de tranquilidad, relajación y conexión con el presente. Meditar, respirar, silenciar, conectar con la intención creadora y actuar desde ese lugar, que en ese instante puede estar a kilómetros del espacio/tiempo que ocupas fisicamente. Si estás plenamente en el lugar en el que está tu mente creativa (llámalo ensoñación, recreación, visualización, éxtasis creativo…) en ese momento, estás practicando la presencia tal y como se entiende desde el mindfulness. Estás presente en ese momento porque estás ahí, en tu creación, y no preocupado por si lo venderás bien, que portada elegirás o la revisión médica que te toca a fin de mes.

«En el “hecho artístico” se detiene el tiempo, se tiene acceso a una dimensión atemporal, y además se cultiva el silencio, la actitud contemplativa, perfil desde el cual tenemos una visión distinta y renovadora de nosotros mismos.»

Martín Reynoso

La atención plena se vincula con el proceso creativo porque permite ser más conscientes de lo que nos dice la mente y nos ayuda a dejarla fluir sin distracciones dedicada plenamente al proceso de creación artística. Es decir, que aprender a estar más presentes en momentos de ensoñación y evasión con el objetivo de crear, no sólo es bueno si no que es muy recomendable. Además, aprendes a disfrutar más de esos momentos y de su magia, de la misma manera que ver un amanecer con atención plena.

En resumen: estar presente es estar/ser consciente de lo que hacemos en cada momento.

Este cuento budista lo explica con claridad:

“Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le dijo:

Me han dicho que tú eres sabio… Por favor, dime ¿qué cosas puede hacer un sabio que no está al alcance de las demás personas?

El anciano le contestó: cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo.

Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el hombre, sorprendido.

Yo no lo creo así, le replicó el anciano. Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que podrás tener al levantarte. Cuando comes estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar.

El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida.”

Si te interesa conocer cómo las prácticas de atención plena pueden ayudarte en tu proceso creativo, prueba a dedicar unos minutos al día a la meditación y observa si te aporta mayor claridad, profundidad, conexión…

 “Arte bello es aquel en el que la mano, la cabeza y el corazón marchan juntos”.

Ohn Ruskin

Ya sabes, si te dedicas a la creación artística, ya sea escribir, pintar, actuar o inventarte recetas nuevas, no temas a los momentos de total evasión en los que sólo estáis tú y tu obra. Aunque te digan que estás en la inopia, tú sabes que no, que tu presencia es total. Es la conexión plena, la comunión total entre tu ser y tu creación. Darte cuenta de ello ya es estar en el presente. Crear desde tu interior es mindfulness. No se trata de vivir todo el día en ese mundo paralelo. Se trata de que estés en lo que estás haciendo cuando lo estás haciendo. Déjate ir con las musas sabiendo cómo y cuando volver.

Y si tienes dudas, contacta conmigo y hablamos.

4 Comments

  1. Marta Tornero Rubio
    25 mayo, 2018

    Genial, Pilar, me ha gustado muchísimo. Lo explicas todo clara y sabiamente, como aquel monje budista.

    Hace no mucho leí la sustentación científica de la necesidad de relajación para que fluya el proceso creativo. Lo que está pasando cuando nos relajamos es que reconectamos con el neocórtex, la parte más evolucionada del cerebro, la que nos hace humanos, mientras que cuando nos distraemos con preocupaciones y ansiedades nos gobierna el miedo, que proviene de la amígdala y de nuestra parte mamífera, esa parte que pretende protegernos del peligro. Mientras la amígdala y el miedo nos gobiernen, la parte racional estará inaccesible, y todo lo que escribamos o creemos será inferior, lo cual realimentará la inseguridad y el miedo. Creo que todos los artistas deberíamos ser conscientes de este proceso para no dejar que nos gobierne ciegamente.

    El acto creativo conlleva en sí mismo miedo; no es solo la influencia exterior la que puede truncarlo, como en el ejemplo de tu escritor, Antonio, sino todo el miedo inherente a exponernos, a que nos juzguen, a no estar a la altura de las expectativas (propias y de los otros). Todo esto se confabula para ponernos sobre alerta y sacarnos del estado de concentración.

    Para mí hay tres herramientas fundamentales para alejar el miedo. La primera tiene que ver con identificarlo y dejarle espacio. Me he dado cuenta de que lo que permanece tácito tiene infinitamente más poder sobre mí que aquello a lo que pongo palabras. Puedo estar todo el día rumiando algo inconcreto, con una ansiedad que no logro definir, pero cuando hablo de ello o lo escribo queda absolutamente claro lo que me pasa, y a la vez suelen quedar claras la extensión real del problema y las soluciones: por eso escribo dos páginas de basura cada mañana, antes de hacer nada. La segunda herramienta es la relajación frente a la obra: meditar o estar presente y recordar los puntos clave de un proceso creativo enriquecedor: escribir y ya está, aceptar que las palabras que escriba en ese momento no serán las que se verán publicadas, escribir para explorar y para dejar paso a lo que sea que tenga que decir y saber que después nada me impide tacharlo si no me sirve… Y también conectar con el entusiasmo; esta sería la tercera. Cuando llevas mucho tiempo escribiendo una historia es fácil que acabes perdiendo la energía con la que empezaste. Para mí es suficiente con tener a la vista un folio con razones por las que me gusta una obra determinada, y repasarlas cada día para insuflarme ánimos. Revisarlas, si es necesario, para añadir, cambiar o quitar razones, para que el documento siempre sea relevante para mí.

    Y creo que eso es todo. Muchas gracias por tu artículo, lo voy a compartir en redes y también en mi boletín 😊

    Un abrazo,

    Marta

    Responder
    1. Pilar Navarro
      25 mayo, 2018

      Marta gracias por tu aportación. Como ves, suelo centrarme más en lo experiencial y emocional que en lo teórico. Por eso, tu explicación más «científica» pone el broche de oro a mi texto. ¡Es genial!.
      Y me encanta cómo haces con el miedo. Justo cuando tenía el borrador del artículo, en ese espacio que doy a los textos antes de volver y revisar, escuché el podcast de Ana González-Duque sobre el miedo al fracaso del escritor. Me gustó mucho. Todo lo que dice sintoniza muy bien con mis ideas y experiencia, con lo que trato de transmitir desde aquí.
      Yo también me enfrento de forma parecida a los miedos. La escritura mañanera sin planificar es una fuente de información sobre nosotros mismos valiosísima.
      Y gracias también por difundir.
      Un abrazo
      Pilar

      Responder
  2. Anael
    7 junio, 2019

    ¡Qué interesante, Pilar!

    Es muy importante saber descansar cuando se está descansando. A veces los sentimientos de culpa cobran alas y revolotean en los momentos más inoportunos, y entonces ni desconectamos ni trabajamos, y eso es agotador.

    Y tomo nota de las páginas basura de Marta. Me parece una estrategia muy útil para apartar las preocupaciones del día a primera hora.

    ¡Un abrazo!

    Responder
    1. Pilar Navarro
      7 junio, 2019

      Gracias Anael. Siempre estamos eligiendo a que atendemos. Porque esos pensamientos de culpa o de lo que sea aparecen con los demás. Para eso entrenamos la atención: para elegir a qué atender. La vida es una constante toma de decisiones. Un abrazo.

      Responder

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