necesitas para meditar

¿Qué necesitas para meditar?

Antes de empezar a meditar necesito…

Son muchas y muy variadas las excusas que nos damos para no empezar, o no seguir, con la meditación. La mejor de todas es la de:

no tengo lo que necesito.

¿Qué necesitas?

1.- Tiempo

Bien, es probable que estés hiper-mega-superocupada. Como la gran mayoría de la gente, incluidas las desempleadas como yo. No por estar sin empleo tengo más tiempo. No sabes la de cosas que tiene una que hacer, de motu propio o porque me piden favores, además del trabajo de buscar una ocupación remunerada. El tiempo es el mismo para todos y en tu mano está decidir en qué ocuparlo. 

Entiendo perfectamente a las personas que me dicen que prefieren pasar un rato ante la televisión que les haga abstraerse de sus preocupaciones. Es lo que denominados evitación. Lo que ocurre es que, cuando te levantas del sillón, el asunto objeto de tu preocupación sigue ahí. Ni lo dudes. Aunque sí, puede ser que tú estés algo más relajada (o con ansiedad, depende del programa que hayas visto).

Es mucho más duro dedicar apenas cinco o diez minutos a meditar. Requiere más compromiso y un verdadero interés por buscar la paz dentro de ti, y no fuera.

No es tiempo lo que necesitas. Es valor y determinación.

Porque, además, si de verdad no tienes ni diez minutos para sentarte, siempre puedes practicar mindfulness informal, es decir, prácticas meditativas mientras te duchas, cocinas, caminas… Si aún no te has descargado el e-book gratuito de esta página, te lo recomiendo. Doy muchas ideas para entrenar la atención plena en tu día a día.

2.- Zafu

Quien dice zafu (cojín específico para meditar), dice banquito, colchoneta, etc. No esperes a comprar ningún material porque con lo que tienes en casa tienes suficiente para empezar. Hace unos días nos dio clase Axier Ariznabarreta, psicólogo y terapeuta corporal, entre otras cosas. Mis compañeros y yo salimos de clase sin el peso de la rigidez que otros instructores manifiestan respecto a la postura para meditar. Nos dio libertad al decirnos que la mejor postura es la que te haga sentir bien. Si padeces de algún dolor, modifica tu postura, añade cojines, túmbate o medita de pie. Ni demasiado relajada para no dormirte ni con un sufrimiento tal que pierdas totalmente el foco de la meditación. Con dignidad, equilibrio, espalda recta y demás, pero con amabilidad hacia tu propio cuerpo.

Es decir, que si tienes una silla y un cojín, ya tienes más que suficiente para empezar ahora mismo.

3.- Formación

Es cierto que asistir a un curso te va a ayudar mucho y no sólo vas a aprender, si no que podrás resolver dudas y escuchar a tus compañeros. Si tu excusa es el precio o el tiempo que necesitas para acudir, prueba con las formaciones on-line. Las hay también gratuitas para empezar. No cuentas con un profesor en línea para resolver dudas o comentar experiencias, pero al menos siguen un orden lógico con el que ir progresando en tu práctica.

Y la última opción es buscar audios por Internet y leer libros. El inconveniente de esta opción es que puedes iniciarte con una meditación demasiado dura si eres principiante y te desmotives. Por ello es mejor empezar por programas cuya efectividad ya está probada. Y en la que detrás haya un profesional; eso es fundamental.

Lo bueno de acudir a un curso es que resulta más fácil la continuidad. Es como ir al gimnasio: puedes hacer ejercicio por tu cuenta en casa, pero si vas a un centro o haces deporte con otras personas, es menos probable que abandones.

En realidad, bastaría con sentarte en silencio un rato cada día. Si eres perseverante y constante, eso es todo lo que necesitas: diez minutos contigo misma en silencio.

4.- Salud

Lo de que ahora tengo dolor de espalda, o tengo catarro, o un cuadro de ansiedad, o tristeza, o…. no es una excusa válida. Elige la meditación que mejor te vaya en cada momento. Al observarte quizá descubras algo para lo que necesites ayuda de un terapeuta. Muchos psicólogos utilizan mindfulness como una herramienta porque nos ayuda a conocernos mejor y a ver lo que, en el día a día, no vemos. ¿No te ha pasado que cuando vas en tren es imposible observar los detalles del paisaje? Vamos tan deprisa que se nos escapan muchas cosas. Sólo si te paras puedes observar los detalles. Y así pasa con nuestra vida y nuestro ser. Sólo deteniéndonos, podemos observar y saber qué pasa. Sólo parándonos podemos darnos cuenta de detalles bellos y hermosos de nuestro ser, de grietas internas que reparar y de sensaciones que intuíamos pero no conocíamos.

Parar para reconocernos desde la situación en la que estés, con catarro, pesares, problemas, planes o picos de trabajo. No esperes a estar de otra manera. Empieza ahora estés como estés.

5.- Resultados

Necesitas resultados desde el primer día para convencerte de los beneficios de meditar. Vale. Es una buena razón. Si ya has probado y no has logrado los resultados que esperabas, entiendo que ésta sea tu excusa. ¿Y si le das otra oportunidad? No es que yo me empeñe en que medites. De hecho, siempre digo que meditar, como cualquier cosa en la vida, no es para todo el mundo. No porque esté de moda el mindfulness tiene que ser válido para todos. Cada uno con sus circunstancias. Sin embargo, te invito a probar sin esperar ningún resultado. Porque el beneficio de meditar no está necesariamente en el después, si no en el durante. Que te sientes relajada al terminar, ¡genial! aprovecha el regalo; que te sientes con más energía, ¡olé tú!; que te sientes abrumada y con mucho que pensar, pues a por ello.

Observarnos puede dar mucho de sí. No busques nada en concreto. Medita como el que sale a pasear por el mero placer del paseo, sin rumbo y sin meta a la que llegar, disfrutando de lo que aparece por el camino.

El beneficio de meditar no está necesariamente en el después, si no en el durante

meditar observar

Recapitulamos y volvemos a la pregunta inicial:

¿Que necesitas para meditar?

Sólo una cosa es necesaria y fundamental. Lo demás es accesorio.

¿Qué es?

Como dice una canción de mi niñez: Tú y sólo tú. Tú y nada más que tú.

Ese necesario se manifiesta con la intención. En algunos cursos, las primeras meditaciones se dedican precisamente a trabajar la intención.

Una práctica que puedes hacer es:

Empieza con unas respiraciones profundas para situarte en el ahora.

Pídele a la mente que te diga qué te motiva a practicar. Sin forzarla; dejando que surjan los motivos y sin detenerte en ningún pensamiento.

Vas despertando así la curiosidad hacia ti misma. Quizá estas preguntas puedan ayudarte:

  • ¿Qué es lo esencial para mí?
  • ¿Qué quiero para mi vida?
  • ¿Cuál es mi propósito?
  • ¿Qué aspiro en mi vida?
  • ¿Qué le pido al mundo?
  • ¿Qué necesito de los otros?
  • ¿Cómo me relaciono con el mundo?
  • ¿Qué cambio deseo en mí?
  • ¿Qué puedo hacer para generar ese cambio?
  • ¿Cómo quiero que sea mi presencia en el mundo?
  • ¿Que huella me gustaría dejar?

Acércate a la meditación como la mente que no sabe y trata de recordar estas preguntas (o las que tú te propongas). Observa qué respuestas surgen sin buscarlas. Las espontáneas. Y déjalas estar o irse sin quedarte pensando en ellas, sin juzgar ni buscar explicaciones. Al terminar, puedes anotarlas para volver sobre ellas en un futuro.

Tú eres el objeto de tu meditación, lo que necesitas para meditar. Uncurioso (observar con curiosidad es fundamental). Eres la que tiene en su poder el llevar a cabo un gesto, por pequeño que sea, para cambiar el mundo. Empezando por tu mundo. Empezando por ti.

¿Te atreves? No más excusas (me las sé todas, ¡palabra de profesional de las excusas!)

Ya sabes, para cualquier duda, contacta conmigo. Estaré encantada de ayudarte. ¡Ah! Y gracias por compartir si te ha gustado.

2 Comments

  1. Kriss Morales
    11 marzo, 2019

    La oración a Dios en el nombre de Jesús, si trae verdadera paz!!

    El devocional matutino consiste en tomar una porción de la biblia, leerlo, meditarlo, nutrirse con su idea central o principal, atesorar el consejo de Dios en tu espíritu y alma y pedir a Dios Padre en el nombre de Jesús que te ayude a aplicar lo aprendido en el día a día y el renueva tu mente y nos enseña el camino que debes andar…Gracias a Dios por la oración !!!

    Responder
    1. Pilar Navarro
      11 marzo, 2019

      Gracias por tu comentario. Todos son bienvenidos. Comentarte que este blog no se posiciona ni política ni religiosamente. Cada uno profesa lo que quiere, con libertad.

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll to top