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¿Cómo tomar decisiones sin perder el foco? El método 10-10-10

Decisiones y foco ¿necesitan un método?

Llevo unos meses difíciles en los que he debido tomar diferentes decisiones. Cuando algo te abruma, la mente se vuelve como un ovillo de lana desordenado y te cuesta encontrar el hilo del que tirar. A veces, buscar la calma con la meditación no es suficiente porque al dejar la mente en reposo y solo observar, aparecen pensamientos e ideas que provocan más enredos en la madeja y acabas perdiendo el foco.

Para poner orden y poder decidir no basta, como creía yo, hacer una lista de pros y contras. Porque a veces se solapan, porque una sola palabra en contra te preocupa más que todos los pros o, al contrario, un único pro te produce un gozo enorme solo de pensarlo y parece que merezca la pena a pesar de los contras.

Vamos, que algunas nos complicamos mucho a la hora de tomar decisiones. Tanto, que incluso podemos llegar a perder el foco de lo que realmente pretendemos en nuestra vida.

¿Qué hacer? Una opción es el método 10-10-10. Te lo explico.

El método 10-10-10 para la toma de decisiones sin perder el foco.

Es un método creado por la periodista estadounidense Suzy Welch, especializada en temas económicos. Recoge sus conclusiones tras estudiar el funcionamiento del cerebro en la toma de decisiones, en su libro «10 minutos, 10 meses, 10 años».

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El método que inventó está especialmente diseñado para tomar decisiones que no están demasiado claras y que pueden tener desviaciones, o decisiones que por su envergadura van a afectar al resto de tu vida y, con probabilidad, a los de tu entorno. El primer caso se da cuando tanto si eliges la opción A como la B o la C, las cosas pueden salir bien o mal. No hay ninguna opción que sea la mejor, y de ahí tu indecisión. Todas tienen, como decíamos, pros y contras, de manera que la balanza no se inclina hacía ningún lado.

En el segundo caso se refiere a decisiones de vital importancia como dejar un trabajo o tener un hijo.

La idea de Welch se basa en la característica de los seres humanos de dar un valor menor a lo que pueda ocurrir en un futuro lejano. Nos parece que más o menos seguiremos como estamos ahora y nos cuesta proyectar a un futuro de varios años, especialmente en la sociedad actual que premia la inmediatez. Es decir, que la tendencia es a actuar como si el futuro no existiera o este fuera a ser perfecto, o al menos, mejor que la actualidad. En relación a esta forma de ser, a ninguno nos extraña el relato mental que más de una se hace (o se ha hecho) y que se recuerda en los inicios de la práctica de mindfulness: cuando acabe la carrera, cuando me case, cuando tenga hijos, cuando me compre un coche, cuando… parece que la vida sea color de rosa, ¿cuándo? «Mañanaaaa» que diría José Mota.

Se nota en nuestros actos. ¿Cuántas veces has oído que no comas comida basura o que hagas ejercicio pensando en una vejez lo más sana posible? Si tienes 50 años, te lo piensas dos veces, pero si tienes 20 lo ves lejano y no le das la importancia que tiene.

La técnica del 10-10-10 recoge esta particularidad de la mente humana y nos ayuda a reflexionar.

Decidir por instinto

¿Quién no ha tomado alguna vez una decisión «porque sí», sin saber muy bien las razones? Porque «algo» dentro de ti te impulsaba. Es el instinto y a él me refería más arriba al hablar de las listas de pros y contras; cuando a pesar de tener muchos más contras «sientes» que esa es la decisión que vas a tomar.

Pero, ¿estás segura de que es la mejor opción? Como método de toma de decisiones no está mal, sobre todo para pequeñas cuestiones diarias con leves o escasas consecuencias. Cuando de lo que hablamos es de tomar decisiones que van a afectar a tu medio de vida, a tu estilo de vivir, a todo lo que te pase a partir de este momento, quizá contar solo con el instinto sea un poco aventurado. 

Efectivamente, si tomas una decisión por instinto, quizá alocada, y al principio te sientes bien pero luego te surgen nuevas dudas con cada bifurcación en el camino, no sabrás qué hubiera pasado si hubieras meditado más la decisión. No suele haber otra oportunidad con las mismas circunstancias y mismos años.

En una vida consciente el instinto es importante pero no es determinante porque no es una decisión tan libre como puedes creer: en el instinto entran en juego las creencias, la educación, la pertenencia, las suposiciones, entre otros factores que se esconden bajo el disfraz del piloto automático. Crees que estás decidiendo; sin embargo, te estás dejando llevar por no pararte a analizar de verdad qué es lo que quieres y por qué no lo haces.

A veces también nos dejamos llevar, sin ser conscientes de ello, por lo que otros harían, por lo que hemos escuchado antes y se quedó en nuestra mente y no nos planteamos.

¿Cómo funciona el método 10-10-10?

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Lo primero que tienes que hacer es plantear en forma de pregunta la cuestión sobre la que tienes que tomar la decisión; es decir, definir con claridad el problema a resolver.

Algunos ejemplos: ¿Me compro un piso? ¿Acepto esa oferta de trabajo en Alemania? ¿Es el momento de plantear un ascenso? ¿Es el momento de dejar este trabajo? ¿Me comprometo a terminar mi libro en tres meses? ¿De verdad quiero un hijo ahora? ¿Me tomo una año sabático? Añade la tuya:____________________

Intenta ser muy precisa para no perder el foco. Cuanto más concreta la pregunta, más fácil y adecuada será la decisión que tomes. 

De tu pregunta saca la idea esencial, sin pero ni es que. Tener claro cuál es el meollo del problema allana el camino de la decisión.

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El segundo paso del método es recopilar la información necesaria para poder identificar las posibles variables o caminos que se abren con la pregunta.

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Y, por fin, el tercer paso: las tres preguntas que debes hacerte para cada una de las opciones que has identificado:

¿Qué consecuencias tendrá esa opción en diez minutos?

¿Y en diez meses?

¿Y en diez años?

O, lo que es lo mismo: en el corto, medio y largo plazo. Aunque se llame 10-10-10 no tiene que ser estrictamente ese período temporal con exactitud. Es una forma de identificar las consecuencias inmediatas —en el momento en que se toma la decisión—, al cabo de un tiempo —cuando empieza a tener efecto en tu vida— y para tu futuro más lejano.

Dicho de otra forma: en el momento de la exaltación (quizá esa opción te pone eufórica o triste), un tiempo después (cuando se está en pleno desarrollo) y en un futuro en el que ya todo está dicho y hecho.

Un poco de análisis

El método no termina ahí. Tras haber visualizado las opciones en los tres horizontes temporales, Welch sugiere hacer un análisis adicional para dar respuesta a la pregunta:

De todas las opciones, ¿cuál es la que me ayuda a tomar mayor control sobre mi propia vida?

Para darle respuesta debes revisar la información previa que has recogido, las opciones que has visualizado en los tres horizontes temporales, las creencias y suposiciones que están arraigadas en ti, tus valores vitales, tus necesidades y, por supuesto, sin olvidar tus metas y sueños. 

La decisión que tomes dará respuesta a esta pregunta desde la coherencia de cómo quieres vivir y la consciencia sobre lo que ya vives. 

Visualizar los tres horizontes temporales hace que surjan los miedos y las verdaderas incertidumbres y debilidades. Además, si lo haces bien, te fuerza a identificarte con quien de verdad quieres llegar a ser y cómo alcanzarlo sin dejarte llevar por el piloto automático (que es el disfraz que se ponen las creencias y suposiciones haciéndote creer que es el instinto).

Puedes hacerlo al revés: primero te planteas el horizonte a diez años visualizando cómo te gustaría estar viviendo. Con esas metas claras, planteas qué tienes que hacer a medio plazo (acciones concretas y su desarrollo) y qué vas a empezar a hacer ya, en este momento. ¿Cómo te sientes ahora con esta decisión?

Con este método aprendemos a reflexionar antes de actuar si lo aplicas también a decisiones de menos peso. Puedes usarlo también cuando planteas tus objetivos anuales. 

¿Por qué me gusta?

Porque alienta la reflexión, parte de saber aceptar lo que eres/tienes ahora y da coherencia a todos los procesos de toma de decisiones que vivimos a diario al tener muy en cuenta los valores vitales de cada uno.

¿Lo conocías? Pruébalo y me cuentas si te funciona. Y si no es para ti, no te preocupes, como decía Groucho Marx, tengo más. Seguiré contándolos en el blog.

Gracias por compartirlo y permitir que llegue a más gente.

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Créditos: foto de Jon Tyson vía Unsplash

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